La República de Liberia, fundada en 1822 con el objeto de ser el
refugio de esclavos libertos procedentes de Norteamérica, logró la
independencia el 26 de julio de 1847. Por más de 150 años, los
descendientes de dichos esclavos han dominado a la mayoría de los
nativos, situación que revivió la tensión étnica. Sus vastos
recursos naturales, entre los que se cuentan el caucho, el oro y los
diamantes, le auguraban un buen futuro. Sin embargo, los constantes
conflictos políticos, que incluso han traspasado los límites
territoriales regionalizando la violencia, han demostrado lo
contrario.
En
un intento por revertir la accidentada y trágica historia del país,
el 11 de octubre de 2005 se celebraron elecciones presidenciales y
legislativas, los primeros comicios luego de la guerra civil que
asoló al país por catorce años y que culminó hace tan sólo dos.
Catalogadas como "libres y transparentes" por los más de 400
observadores internacionales que participaron, el acto electoral
demostró el deseo de los liberianos por reconstruir y pacificar el
estado del oeste africano, dejando de lado el conflicto armado, el
autoritarismo, el personalismo político y las políticas de
exclusión.
Las
históricas elecciones fueron posibles gracias al proceso iniciado en
2003, con el acuerdo de paz suscripto en Accra (Ghana) por el
entonces gobierno de Charles Taylor y representantes del grupo
Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia (LURD), el
Movimiento por la Democracia en Liberia (MODEL), partidos políticos
y organizaciones de la sociedad civil. Dicho instrumento no sólo
facilitó el cese de hostilidades, sino también la renuncia y
posterior exilio del Jefe de Estado en Nigeria y el despliegue de
15.000 efectivos de Naciones Unidas (UNMIL). Se estableció un
Gobierno Nacional de Transición (NTGL), por el término de dos años,
liderado por Gyude Byant, empresario liberiano perteneciente al
Partido de Acción Liberiano, con el fin de organizar la transición a
las elecciones de octubre de 2005 y el reemplazo por un gobierno
efectivo en enero de 2006. Asimismo, se estableció una Asamblea
Nacional Legislativa de Transición (NTLA) compuesta por 76 miembros.
A
pesar de los problemas logísticos, los liberianos han sido los
verdaderos protagonistas de los comicios. Con una población de menos
de 3 millones de habitantes, diezmada y traumatizada por la violenta
guerra civil e insatisfecha en sus necesidades básicas, de 1.5
millones de ciudadanos habilitados para votar, se registraron
aproximadamente 1.35 millones (cerca del 90% del padrón electoral).
Cabe destacar que del total de los votantes, la mitad eran mujeres y
el 40% jóvenes (oscilando las edades entre 18 y 28 años).
A
nivel presidencial, se presentaron 22 candidatos aunque sólo dos
captaron la mayoría de los votos. George Weah, millonario jugador de
fútbol de 39 años apodado "Rey George" y coronado Jugador Mundial en
1995, se presentó como figura del Congreso para el Cambio Democrático.
Además de su destacada actividad como deportista, se desempeñó como
Embajador de Buena Voluntad para UNICEF y regresó a Liberia para
alentar a los "niños soldado" a abandonar sus armas y acogerse al
proceso de desarme y desmovilización. Sus críticos han resaltado su
falta de perfil político y educación.
Como
contraparte, Ellen Jonhson-Sirleaf apodada "La Dama de Hierro"
lideró la lista del Partido de la Unidad. La veterana política y
economista de 66 años, se desempeñó en el sector internacional como
oficial del Banco Mundial, en el público como Ministro de Finanzas,
y en el ámbito privado como Vicepresidente del Citycorp. Asimismo,
dirigió la Oficina de Africa para el Programa de Desarrollo de
Naciones Unidas. Sirleaf ha sido criticada por su prematuro apoyo a
Charles Taylor en el levantamiento de 1989 contra Samuel Doe,
situación que culminó en la trágica guerra civil. Se presentó en las
últimas elecciones presidenciales de 1997, siendo derrotada por
Taylor. Su plataforma se centró en la lucha a favor de un gobierno
honesto y transparente; la provisión de electricidad y agua a
Monrovia en un plazo de seis meses y el lanzamiento de un ambicioso
programa educativo.
Las
diferencias entre ambos contendientes no han sido sólo de sesgo
político sino también de llegada al público. Gracias a su perfil
deportivo, Weah se vio favorecido en sus votos por la admiración que
los jóvenes liberianos le profesan; mientras que Sirleaf conquistó a
las clases medias. Otra disparidad respecto de los candidatos se
registró su nivel educativo, mientras Sirleaf culminó un Master en
Administración Pública en la Universidad de Harvard, Weah nunca
terminó el secundario.
No
obstante y más allá de este primer gran paso en aras de la
reconstrucción del Estado liberiano, no se debe dejar de lado la
contracara del país: la economía y la infraestructura liberiana
están destruidas; hasta el 21 de diciembre de 2005, Liberia
continuará enfrentando las sanciones internacionales sobre el
comercio y exportación de diamantes y maderas; numerosos empresarios
han abandonado el país llevándose consigo el capital invertido; la
tasa de desempleo ha ascendido al 85% y la deuda externa sobrepasa
los dos billones de dólares.
Atento los resultados finales confirmaron que ninguno de los dos
favoritos obtuvo el 51% de los votos (28.3% para Weah y 19.8% para
Sirleaf), el 8 de noviembre de 2005 se llevó a cabo la segunda ronda
electoral. Con el 59.4% de los sufragios, Johnson Sirleaf fue
declarada triunfadora por la Comisión Nacional Electoral. Si bien
las elecciones fueron consideradas como libres y transparentes por
los observadores internacionales, George Weah, quien obtuvo el 40.6%
de los votos, denunció el acto electoral alegando maniobras
fraudulentas, negándose su partido a aceptar los resultados
electorales.
Considerando que Liberia ha sido incluida en el Primer Índice de
Estados Fallidos en el puesto número 9 de los 20 estados en
situación de mayor riesgo y además del reto que implica ser la
primera mujer Presidente en la historia africana, el gran desafío
para la nueva Mandataria, quien asumirá su cargo en enero de 2006,
será reconducir al país en el camino del crecimiento y el desarrollo
sustentable. El primer paso ya ha sido dado: Johnson Sirleaf le
ofreció a Weah colaborar en el nuevo Gabinete.
Por otra parte, su tarea deberá considerar,
entre otros tópicos, la apertura política de Liberia con una acabada
reforma institucional que incluya los sectores de justicia y de seguridad;
una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos mediante la provisión
de servicios básicos (agua, electricidad, rutas y caminos, educación y
salud); la reconciliación nacional tomando en cuenta la diversidad étnica;
la aceleración del proceso de desarme, desmovilización y reinserción de
los ex combatientes; la reconstrucción, diversificación y aumento de los
niveles de producción e inversión; y el combate contra los altos niveles
de corrupción y desempleo.