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Repasar los momentos más importantes en la vida del
CARI en estos años es recordar los grandes sucesos que sacudieron al
mundo en un escaso período de tiempo. También es recordar las
decenas de figuras de prestigio y de relevancia internacional que
desde esa tribuna contaron sus experiencias como protagonistas o
expusieron sus puntos de vista sobre las complejidades del escenario
internacional en diversos campos y en sus matices más variados. Al
mismo tiempo, es poner en perspectiva histórica el rol que esas
figuras desempeñaron en su país y en el mundo.
Por otra parte, es también interesante ver de qué
manera el CARI acompañó o reaccionó frente a los cambios que
vertiginosamente se sucedían y suceden aún hoy en la Argentina, en
la región y en el mundo.
Esta mirada puede hacerse a través de las diversas actividades
realizadas por el CARI, tanto las públicas como las que
desarrollaron internamente los diferentes comités de estudios,
grupos de trabajo y los institutos.
Para sintetizar la labor del CARI se consideró en una primera parte,
la situación argentina y la del escenario mundial desde 1978, fecha
de la creación del CARI, hasta la consolidación de la democracia en
el país con la primera renovación del mandato presidencial y el
inicio del proceso de integración. A este capítulo se ha denominado
"Hacia la consolidación democrática y la integración regional".
En un segundo capítulo
"Las grandes transformaciones" se incluyen los cambios en
el escenario internacional a partir del fin de la guerra fría y las
adaptaciones y reformas realizadas por la Argentina para insertarse
en esta nueva configuración.
En el capitulo final
"¿Hacia dónde vamos?" se dejan planteados los
interrogantes que se abrieron a partir del 11 de septiembre de 2001
y una consideración sobre los objetivos de la institución para los
años por venir.
1. Hacia la consolidación democrática y la
integración regional
La etapa fundacional
Momentos muy difíciles se vivían hacia fines de la
década del 70. El conflicto este-oeste alcanzaba sus picos más altos
de tensión. Las posibilidades de un enfrentamiento nuclear entre las
superpotencias crecían día a día. En Europa Occidental la opinión
pública debatía la instalación de misiles nucleares. En la mayoría
de los países de América Latina los procesos democráticos se habían
interrumpido. En la Argentina, el quiebre institucional, los
problemas financieros y la relación con los países vecinos llevaban
el país a un paulatino aislamiento internacional.
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Primer acto público del CARI.
El Dr. Henry A. Kissinger
pronunció una conferencia
sobre el tema
"Consideraciones sobre la política
internacional actual".
Dr. Mariano Grondona,
Gral. Mariano de Nevares,
Alte. Carlos Alvarez,
Dr. Nicanor Costa Mendez,
Dr. Henry A. Kissinger,
Emb. Carlos Manuel Muñiz,
Dr. José Alfredo Martínez de Hoz,
Dr. Arnaldo Musich,
Dr. Eduardo A. Roca y
Dr. Alberto Rodríguez Galán.
(Sociedad Científica Argentina,
24 de junio de 1978)
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En esos años, no había en la Argentina, tampoco en América
Latina, instituciones que se dedicaran a la investigación y análisis de
los problemas internacionales. La idea de crear un espacio de diálogo y
reflexión similares a los Consejos para las Relaciones Internacionales
de Nueva York y de Chicago o al "Royal Institute of International
Affairs" de Londres comenzó a gestarse lentamente. Finalmente, el 24 de
junio de 1978, a escasos diez días de su fundación, el CARI realizó su
primera actividad pública con la participación del ex Secretario de
Estado de los Estados Unidos, Dr. Henry Kissinger quien visitaba por
primera vez nuestro país. El tema elegido para la disertación fue
"Consideraciones sobre la política internacional actual".
El CARI se planteó entre sus objetivos la necesidad de
ensayar respuestas de fondo a los problemas internacionales de la
Argentina. Con ese criterio se fueron constituyendo los diferentes
comités de estudio y de investigación de acuerdo a las circunstancias de
la realidad nacional e internacional. El primero de ellos, fue el Comité
de Estudios Especiales que examinó la "Proyección externa de las
empresas argentinas". El informe elaborado tuvo una amplia difusión y
fue sometido a la consideración de instituciones de gobierno y
empresariales. De esta manera se inició una modalidad de trabajo que se
mantiene hasta el presente y que demostró ser de suma utilidad para
vincular el sector académico con el sector público y privado.
El primer seminario que realizó el CARI, entre mayo y junio
de 1979, fue sobre derechos humanos: "La persona humana en las
relaciones internacionales de nuestro tiempo". Se abordó la cuestión
desde el punto de vista internacional con el examen de legislación
comparada y el derecho internacional humanitario y, desde el punto de
vista interno, la situación actual, la legislación y la jurisprudencia.
Las primeras personalidades que visitaron el CARI entre
1978 y 1979 vinieron de diversas regiones del mundo. En una lista no
exhaustiva podemos citar a los Ministros de Relaciones Exteriores de
Venezuela, Aristides Calvani y de Perú, Carlos García Bedoya; al ex
Presidente de Colombia, Alfonso López Michelsen, al ex Director General
de la Oficina del Primer Ministro de Israel, Elihayu Ben Elissar, al
Ministro de Relaciones Exteriores de Japón, Sunao Sonoda, el Ministro de
Comercio Exterior de Canadá, Michael Wilson. Para referirse a la
situación en Europa disertaron: el Ministro de Relaciones Exteriores de
Austria, Willibald Pahr y el Miembro del Parlamento de Alemania Federal,
Olaf von Wrangel y el ministro de Economía de dicho país, Otto von
Lambsdorff.
El Secretario General de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim
mantuvo una reunión de trabajo el 30 de agosto de 1978. Hasta la fecha,
todos los Secretarios Generales de las Naciones Unidas visitaron el CARI
y dieron a la audiencia argentina la posibilidad de escuchar y debatir
sobre las cuestiones más importantes de la agenda internacional.
Los primeros años
La invasión soviética a Afganistán en la Navidad de 1979
provocó la inmediata reacción de la comunidad internacional. Estados
Unidos propuso la aplicación de sanciones internacionales: embargo
cerealero y boicot a los juegos olímpicos que se desarrollarían en Moscú
al año siguiente. La decisión argentina de no adherirse al embargo tuvo
efectos favorables en el comercio con la URSS y abrió interesantes
perspectivas para las exportaciones argentinas a los países socialistas.
Por el contrario, agregó nuevas desinteligencias a la relación con los
Estados Unidos a pesar de que el país se sumó al boicot norteamericano a
los juegos olímpicos.
En 1980 el CARI realizó dos importantes seminarios
relacionados con los Estados Unidos. Uno de ellos, abordó la "Visión
histórica de las relaciones entre los Estados Unidos y la Argentina".
Estuvo a cargo de profesores de importantes universidades
norteamericanas, tales como las de Carolina del Norte, San Diego
(California), Massachussetts y Washington, D. C. y fue destinado a
estudiantes y graduados. El otro, se refirió a "Las relaciones
Argentina-Estados Unidos de América", en el que participaron
especialistas norteamericanos junto a destacados políticos, ex
cancilleres y académicos argentinos.
Una de las conclusiones más relevantes extraída de estos
análisis fue la notable falta de información entre los dos países y el
desconocimiento mutuo que caracterizaba a las relaciones bilaterales. En
ese contexto se planteó la posibilidad de iniciar contactos frecuentes e
intercambios en todo nivel: entre otros, político, empresarial, militar,
académico, estudiantil, científico-tecnológico y artístico.
A partir de 1982, la visita de argentinos a los Estados
Unidos fue facilitada gracias a acuerdos con diversas instituciones como
por ejemplo, Americas Society, Partners of America, ICANA, Pan Am, etc.,
mediante becas de perfeccionamiento en distintas disciplinas artísticas
y científicas.
Entre 1980 y 1982 visitaron el CARI 26 norteamericanos,
entre ellos: por segunda vez, en 1981, el ex Secretario de Estado, Dr.
Henry A. Kissinger; el General del Ejército, Williams C. Westmoreland;
altos funcionarios del Departamento de Estado y de Defensa; senadores;
profesores; investigadores de instituciones como Heritage Foundation,
American Enterprise, American Dialogue y The Tinker Foundation, por
citar solo algunas.
Las relaciones de Estados Unidos con Europa no estaban
pasando por su mejor momento. Si bien había una comunidad de intereses
permanentes compartidos y sostenidos por la alianza atlántica, el
diálogo mostraba una serie de posiciones divergentes.
Esta situación se percibía con claridad en tres temas:
defensa en el campo nuclear, en el cual el concepto de seguridad se leía
de manera diferente de un lado y otro del Atlántico y con diferencias
también dentro de Europa. Hay que recordar la fuerza de los movimientos
pacifistas y la decisión del canciller alemán de permitir la instalación
en Alemania de misiles con ojivas nucleares.
El otro tema era el conflicto en Medio Oriente y las
relaciones con los países del tercer mundo. Aquí la dependencia europea
del petróleo de Medio Oriente se unía al nerviosismo que les producía la
intervención norteamericana en el conflicto.
La otra gran discusión era sobre el presupuesto
norteamericano en materia de defensa y el impacto en la economía
mundial. Los reclamos norteamericanos en favor de un mayor esfuerzo
europeo se contraponían a las preocupaciones de dichos países por los
efectos en las tasas de inflación y desempleo.
Muchos de estos temas, junto a otros igualmente
gravitantes, fueron analizados en el seminario "Europa en el mundo
actual" (marzo de 1982) en el que intervinieron personalidades de
diversas instituciones europeas y latinoamericanas, ex cancilleres de la
Argentina y de otros países latinoamericanos, diplomáticos, académicos y
profesores.
Este seminario fue el primero de los grandes y numerosos
seminarios que el CARI ha organizado para estudiar de manera integral
las cuestiones relacionadas con la paz y la seguridad internacional.
La Comunidad Económica Europea planeaba en esa época su
ampliación con la incorporación de España y Portugal. Los efectos que
este aumento pudiera causar en el comercio argentino, especialmente por
el ingreso de España, fueron examinados por el Comité de Estudios
Especiales.
Entre abril y septiembre de 1979, un grupo de especialistas
del CARI estudió la participación de "La Argentina en el proceso de
reestructuración de la ALALC". Fue una oportunidad para analizar el
comercio intralatinoamericano y los intereses del país en las relaciones
bilaterales con los otros miembros de la ALAC y con los integrantes del
Grupo Andino.
A fines del año 1980 el CARI realizó un importante simposio
dirigido a analizar las relaciones bilaterales con Brasil. Esta
actividad de alguna manera apoyaba la acción diplomática que la
Argentina había iniciado en dicho país para superar la rivalidad y las
tensiones agravadas por la discusión sobre el uso de los ríos
internacionales.
En el simposio participaron las figuras más destacadas de
la diplomacia brasileña y argentina, ex ministros de economía, los
presidentes de CNEA y NUCLEBRAS respectivamente, académicos de la
Fundación Getulio Vargas y de centros académicos argentinos y un
importante grupo de directores y presidentes de las empresas más
relevantes de los dos países. En este encuentro se examinaron aspectos
de la relación bilateral para determinar áreas de cooperación y de
colaboración que abarcaría toda la década.
Los conflictos regionales que conmovieron la década del 80
fueron también objeto de estudio como por ejemplo, la guerra en
Centroamérica y las tensiones en el Caribe. A pesar de los esfuerzos
para encarar los conflictos locales a través de la negociación, la
crisis en América Central se agudizaba de manera creciente. El gobierno
sandinista de Nicaragua se consolidaba, la violencia en El Salvador y
Guatemala adquiría niveles preocupantes. La comunidad internacional se
esforzaba en encontrar mecanismos que permitieran eliminar la
participación extranjera en el conflicto y cortar el flujo de armas a la
región.
Una contribución importante para la búsqueda del diálogo y
la cooperación fue el curso que se organizó conjuntamente con el UNITAR
para la capacitación y el perfeccionamiento en derecho internacional
para los países de América Latina y del Caribe.
Otro esfuerzo importante realizado por el CARI y en la
misma dirección fue el seminario sobre cooperación argentino-africana
que contó con el auspicio de la Subsecretaría de Agricultura de la
Nación. Asistieron representantes de los ministerios y departamentos de
agricultura de catorce países africanos.
Para entender la complejidad del conflicto en Medio Oriente
fueron muy enriquecedoras las conferencias pronunciadas por dos
importantes figuras de la región: el Ministro de Relaciones Exteriores
de Egipto, Boutros Boutros Ghali (6 de julio de 1981), gran amigo del
CARI, elegido años más tarde Secretario General de las Naciones Unidas y
el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Itzhak Shamir (4 de
diciembre de 1983).
La restauración de la democracia. La integración regional
Reconstruir las vinculaciones de la Argentina con Estados
Unidos y Europa después del conflicto de Malvinas requirió un gran
esfuerzo político-diplomático. Al mismo tiempo era importante fortalecer
las relaciones con los países vecinos y de la región que habían
demostrado su apoyo y solidaridad en momentos muy delicados. Ello
ocurrió no sólo durante el curso de los acontecimientos bélicos sino que
continuó luego, al respaldarse la posición argentina en la Res. 37/9 del
4 de noviembre de 1982, votada por la Asamblea General de las Naciones
Unidas, en la que se puso a salvo los reclamos argentinos, al propugnar
reanudar "las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad una
solución pacífica a la disputa de soberanía referida a la cuestión
Malvinas (Falkland)".
Apenas finalizado el conflicto y mientras se desarrollaban
las acciones diplomáticas, el CARI tomó la decisión de formar un comité
de estudios e investigación sobre la Cuestión Malvinas, Georgias y
Sandwich del Sur. Era necesario comprender las razones que habían
llevado al conflicto. Había que reencauzar los reclamos de soberanía.
Había que difundir la posición argentina. Hacía falta además,
sistematizar de manera orgánica el impresionante material documental
existente en Naciones Unidas a partir del año 1945. Pero, lo más
importante era procurar abrir caminos que aproximaran a los dos países y
facilitaran en el momento oportuno el diálogo oficial.
El aporte del CARI sobre esta cuestión tuvo tres vertientes
muy definidas:
El Comité de Malvinas: en forma inmediata se abocó a sus
tareas y pudo publicar en el año 1983 los tomos 1 y 2 de "Malvinas,
Georgias y Sandwich del Sur. Diplomacia argentina en Naciones Unidas
1945/1981". En 1985, con el tercer tomo "Diplomacia del Grupo
latinoamericano en Naciones Unidas", el comité publicó los documentos
del Consejo de Seguridad de 1982. Las tareas de investigación y
publicación que realizó el Comité se extendieron durante toda la década
siguiente. Hasta el presente, se han recopilado los documentos sobre
Malvinas de la Asamblea General de las Naciones Unidas hasta el año
1990.
El Comité realizó además, una minuciosa investigación sobre
los documentos existentes en la OEA cuyos resultados conforman los tomos
I y II del Volumen VI "La cuestión de las Islas Malvinas en la OEA".
Los seminarios de Maryland: se llevaron a cabo en la
Universidad del Estado de Maryland (Estados Unidos) entre 1983 y 1985.
Estos fueron un ejercicio estimulante que produjeron los efectos
deseados, es decir, sentaron las bases para crear un espacio de consulta
y cooperación sobre la zona en disputa con el Reino Unido.
Los fluidos contactos que el CARI mantenía con diversas
instituciones académicas norteamericanas y británicas unidos al interés
por el conflicto en el Atlántico Sur posibilitaron la organización de
estos seminarios. Entre los colaboradores más importantes estuvieron: la
"Internacional Studies Association", dependiente de la Universidad de
Carolina del Sur, dirigida por el internacionalista John Burton quien
con frecuencia realizaba estudios sobre conflictos entre estados e
invitaba a centros académicos a reflexionar sobre dichos temas.
También participó el "American Enterprise Institute for
Public Policy Research", el vínculo con este centro se había establecido
a fines de 1982 cuando estuvo en el CARI el profesor Mark Falcoff, un
investigador de esa institución. Su conferencia tuvo un gran impacto y
abrió un importante debate sobre el estado de las relaciones
argentino-norteamericanas después de la guerra de Malvinas cuyo análisis
incluyó, necesariamente, las relaciones de la Argentina con el Reino
Unido.
Otros centros de importancia que colaboraron con los
seminarios, fueron la "Kennedy School of Harvard" con sus expertos en
negociaciones y resolución de conflictos y el "Royal Institute of
International Affairs" de Londres cuyo director David Watt había estado
en el CARI en marzo de 1982 como expositor en el seminario "Europa en el
mundo actual".
La organización de los seminarios estuvo a cargo del
profesor Edward Azar, catedrático de la Universidad de Maryland quien
conocía el CARI por haber estado en octubre de 1981 para intervenir en
un seminario sobre Teoría del Conflicto. Sus estudios comparativos de
las crisis internacionales lo habían convertido en una autoridad en la
materia.
En los seminarios participaron académicos argentinos,
británicos y norteamericanos. Los británicos incluyeron en su delegación
a miembros del Parlamento y lo mismo hizo la delegación argentina a
partir del segundo encuentro en 1984.
Resultados visibles fueron apreciados desde la primera
reunión. Aquí surgió por ejemplo, la iniciativa de crear en Londres el
"South Atlantic Council" como institución privada destinada a la
búsqueda de formas de conciliación entre la Argentina y Gran Bretaña. A
partir del segundo seminario se iniciaron visitas de intercambios entre
legisladores argentinos y británicos.
A lo largo de estos tres años de encuentro fueron
analizados diferentes aspectos vinculados al conflicto: militares,
políticos, económicos y financieros. Asimismo, se fueron reuniendo
elementos que, más tarde, demostraron ser de utilidad no sólo para
restablecer y armonizar la relación argentino-británica sino también
para entender las relaciones argentino-norteamericanas desde otra
perspectiva.
La tercera contribución significativa del CARI a las
relaciones argentino-británicas fueron las Conferencias
Argentino-Británicas/Argentine-British Conference (A.B.C) iniciadas en
1990. El VIII encuentro se realizó en Buenos Aires en octubre de 2003.
El seminario de Bonn realizado en esa ciudad en marzo de
1985 por iniciativa de Karl Kaiser, Director del "Forschungsinstitut der
Deutschen Gesellschaft fuer Auswaertige Politik" junto con Chatham House
de Londres y el CARI fue igualmente útil para analizar la relación de la
Argentina con el Reino Unido dentro del marco general de la Comunidad
Económica Europea.
En 1982 otro hecho, esta vez de carácter financiero,
también sacudió a la región: la declaración de México sobre la
imposibilidad de pagar su abultada deuda externa.
El tema de la deuda externa de los países latinoamericanos
y su vinculación con el desarrollo fue motivo de estudio e interés por
parte del CARI. El Comité de Estudios Especiales se abocó a esta
cuestión y organizó diversas actividades a cargo de especialistas,
funcionarios de los organismos financieros internacionales y centros de
investigación. Se promovieron estudios sobre distintos enfoques de la
deuda latinoamericana, sobre la situación financiera internacional,
sobre el impacto de la deuda en los programas de desarrollo, etc.
Un informe titulado "Deuda externa: dificultades de los
países deudores y posibles cursos de acción. El caso argentino" fue
entregado a las autoridades del gobierno democrático que asumieron en
diciembre de 1983.
Algunos años más tarde, entre agosto de 1988 y julio de 1989, el Comité de
Estudios Especiales efectuó una nueva contribución en la búsqueda de
soluciones concretas al problema financiero argentino con la elaboración
de una publicación "Financiamiento externo argentino durante la década
de 1990: agendas y cursos de acción". El libro fue entregado a las
autoridades del Gobierno Nacional en agosto de 1989.
A fines de la década del 80, la mayoría de los países de
América Latina se encontraban gobernados por regímenes democráticos. La
firma de los acuerdos de paz de los Presidentes de las repúblicas de
Centroamérica en agosto de 1986 abrió la marcha hacia la pacificación de
esa región que se alcanzaría años después con la derrota electoral del
gobierno sandinista de Nicaragua.
La normalización de las instituciones políticas no fue
acompañada por una mejora en la calidad de vida que, por el contrario,
sufrió las consecuencias de los procesos inflacionarios que afectaron a
casi todos los países. Las tensiones sociales se agudizaron por los
altos índices de desempleo y por los desequilibrios resultantes de la
falta de solución a los problemas estructurales de orden económico y
financiero.
No obstante estas dificultades, la restauración democrática
en el continente produjo uno de sus réditos más notables como lo fue el
inicio de un serio proceso de integración regional que, en el caso
particular de la Argentina, pasó por la solución de las cuestiones
limítrofes pendientes con Chile y por el entendimiento con Brasil.
La Argentina firmó con Chile un Tratado de Paz y Amistad en 1984. En 1986,
la Argentina y Brasil suscribieron el Acta de Integración
Argentino-Brasileña que reflejaba el grado de desarrollo alcanzado en
las relaciones bilaterales y abrió las puertas a un acercamiento más
estrecho. Este proceso se consolidó años más tarde con el tratado de
1991 que estableció el mercado común junto a Paraguay y Uruguay.
En diciembre de 1985, el CARI organizó el seminario "Brasil
y Argentina en el año 1990". Diversas instituciones de los dos países
auspiciaron esta actividad en la que el sector empresarial tuvo un rol
destacado. Como ocurrió con el seminario de 1980, en este encuentro se
examinó el estado de las relaciones bilaterales, de manera especial, el
campo económico y comercial para determinar posibles áreas de
cooperación. Los presidentes de las principales organizaciones
económicas y financieras realizaron un detallado examen de las
respectivas economías, de las posibilidades de colaboración para
incrementar el comercio bilateral, para impulsar el desarrollo
industrial y tecnológico y explorar posibilidades de complementación.
Hubo además, una evaluación de las perspectivas de
inserción de ambos países en la economía mundial y en la región.
En la ciudad de San Martín de los Andes se realizó en el
mes de mayo de 1988 el "Primer Encuentro Binacional del Cono Sur
Argentino-Chileno". Esta reunión abrió una serie de posibilidades para
mejorar el diálogo entre los dos gobiernos y para buscar nuevas formas
de cooperación mutuamente beneficiosas en diversos sectores de la
actividad económica de la región sur.
Las comisiones que trabajaron durante los tres días del
encuentro sentaron prácticamente las bases de una cooperación y dieron
lugar a la creación de un Comité de Expertos que se reunió unos meses
más tarde en Viña del Mar con el propósito de elaborar un plan general
de trabajo completando así las tareas iniciadas en San Martín de los
Andes.
Para el CARI fueron años de intensa actividad. Aún no había
cumplido diez años de labor y la tribuna pública se veía prestigiada por
la constante presencia de las personalidades que visitaban la Argentina.
De ese período se puede citar al Secretario General de Naciones Unidas,
Javier Pérez de Cuellar quien pronunció una importante conferencia
"Anarquía o armonía: un mundo interdependiente en busca del
multilateralismo" el 3 de abril de 1986. Ese mismo año también visitó el
CARI el Embajador Joao Clemente Baena Soares, Secretario General de la
OEA.
Sobre la labor de Contadora en la pacificación en América
Central y la situación en esa región y el proceso de paz hablaron en el
CARI el Presidente de El Salvador, José Napoleón Duarte y de Costa Rica,
Oscar Arias en el año 1986. Un año más tarde disertó en el CARI el
Presidente de Guatemala, Marco Vinicio Cerezo Arévalo.
Estuvieron además, los Presidentes de Venezuela: Carlos
Andrés Pérez, Luis Herrera Campins y Rafael Caldera; de México, Miguel
de La Madrid Hurtado; de Uruguay, Julio María Sanguinetti y de Colombia,
Belisario Bentancur. De España estuvieron los Presidentes del Gobierno
español: Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo. Asimismo, visitaron el
CARI el Primer Ministro de China, Zhao Ziyang, el Presidente de la
India, Zail Singh y el Canciller de la República Federal Alemana, Helmut
Köhl.
2. Las grandes transformaciones
El fin de la guerra fría
Visto retrospectivamente, 1985 fue un año clave para
Europa: el Consejo de Europa decidió que en 1992 la Europa de los 12 se
convertiría en un mercado común y, en Moscú, Mihail Gorbachov fue
elegido Secretario General del Partido.
Hacia 1989 la mayoría de las medidas tendientes a la
instalación del mercado común habían sido ejecutadas gracias al
entendimiento alcanzado entre Mitterand y Köhl y al liderazgo ejercido
por Jacques Delors al frente de la Comisión Europea.
La concepción de Gorbachov sobre la "Casa Europea" que
debía extenderse desde el Atlántico hasta los Urales, junto con el
cambio en la posición soviética sobre el control de las armas nucleares
y las propuestas que presentó en el campo de las armas convencionales en
las negociaciones bilaterales con los Estados Unidos contribuyeron
además, a crear un ambiente favorable al proceso de integración europea.
A medida que mejoraba el diálogo entre los Estados Unidos y
la Unión Soviética, la opinión pública percibía que la amenaza que
representaban las armas nucleares se diluía y la atención empezó a
concentrarse en la economía y los efectos causados por el déficit del
presupuesto norteamericano.
Un clima de cooperación internacional entre los principales
actores parecía ser la nueva tendencia en esos años, percepción alentada
por la reconciliación Moscú-Pekín. La caída del muro de Berlín en
noviembre de 1989 transformó el mapa político de Europa. Poco tiempo
después, la disolución de la Unión Soviética puso fin al largo período
de la guerra fría.
Varias actividades se organizaron en el CARI para analizar
el impacto de los cambios ocurridos. El ex Primer Ministro de Francia,
Raymond Barre, disertó sobre el "Presente y futuro de la Comunidad
Económica Europea. Una visión personal" el 27 de abril de 1987. El
ministro de Comercio y Relaciones Exteriores de la CEE, Sr. Willy de
Clerk, se refirió a los aspectos internos e internacionales de Europa
1992, en una conferencia pronunciada el 4 de agosto de 1988. También hay
que destacar la presencia del Presidente de la República Federal de
Alemania, Richard von Weizaeker el 20 de marzo de 1987.
En el segundo semestre de 1989, el Dr. Nicanor Costa
Méndez, ex Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, dictó un curso
sobre "Situación de crisis: política soviética, su repercusión en el
mundo actual y América Latina", destinado a estudiantes de postgrado.
Importantes protagonistas de los principales
acontecimientos de la época dieron testimonio de su actuación cuando
visitaron el CARI: el Presidente de los Estados Unidos, George Bush en
diciembre de 1990, el ex Primer Ministro de Israel, Shimon Peres habló
el 16 de abril de 1991 sobre "El camino hacia la paz en el Cercano
Oriente". Al año siguiente, estuvieron la señora Violeta Barrios de
Chamorro, Presidenta de Nicaragua y el ex Canciller alemán Helmut
Schmidt, el 26 de marzo y el 22 de abril de 1992 respectivamente. El
presidente de la Comisión de las Comunidades Europeas, Jacques Delors en
1993. Frederik Willem de Klerk, Presidente de Sudáfrica, expuso en el
CARI en 1993, el mismo año en que recibió el Premio Nobel de la Paz
junto a Nelson Mandela. El CARI tuvo también la gran satisfacción de
contar años más tarde, en 1998, con la presencia del presidente Nelson
Mandela. El Presidente de la República Checa, Václav Havel mantuvo un
diálogo con intelectuales argentinos en un acto académico que se realizó
el 27 de julio de 1996.
De todos estos acontecimientos internacionales, el
nacimiento del mercado común europeo era sin duda el que más
implicancias tendría para nuestro país. De ahí que su evolución y
perspectivas se convirtieron en objeto de estudio y análisis por parte
de algunos comités y grupos de trabajo.
En 1989 se realizó, en forma conjunta con el Instituto de
Investigación y Posgrado del Centro Universitario de Estudios Especiales
(CUDES) un seminario sobre la "Comunidad Económica Europea de 1992 y su
incidencia en nuestro país". Entre los disertantes extranjeros se
encontraban el Director del Centro de Estudios Europeos de la
Universidad de Alcalá de Henares (España) y los embajadores de España,
Alemania y Francia.
Al año siguiente, el CARI realizó un nuevo seminario "La
comunidad europea frente a Europa del Este y América Latina" con la
participación del Sr. Manfred Mols, Director del Instituto de Ciencias
Políticas de la Universidad de Maguncia (Alemania) y del Sr. Manuel
Medina Ortega, Presidente de la Comisión para América Latina del
Parlamento Europeo junto a profesores y diplomáticos argentinos.
También cabe mencionar el seminario "Seguridad y
cooperación en el Atlántico Sur", realizado en octubre de 1990 que se
organizó en forma conjunta con "Pugwash Conferences on Science and World
Affairs", institución fundada en 1957 en Canadá para promover el desarme
y la paz mundial. Los temas tratados fueron, entre otros, los tratados
internacionales que afectan el Atlántico Sur; los conflictos
potenciales, la seguridad para la cooperación internacional, prevención
de una excesiva militarización y el incremento de la cooperación
cultural y económica en el Atlántico Sur.
La actividad académica del CARI alcanzó los primeros
reconocimientos internacionales cuando la Secretaría General de las
Naciones Unidas le otorgó la distinción "Mensajero de la Paz" el 19 de
septiembre de 1989.
Paz y seguridad
Las transformaciones en Europa llevaron a un replanteo de
la política exterior de los Estados Unidos. La administración del
presidente George Bush adoptó al principio una actitud cautelosa, alentó
con éxito una Alemania reunificada dentro de la OTAN y propuso
modificaciones sustanciales dentro de la alianza atlántica para
adecuarla a las nuevas realidades.
El avance en las relaciones con la URSS posibilitó cambios
significativos en la política de Estados Unidos con el tercer mundo,
especialmente en Camboya y Afganistán. En estas instancias ya era
notoria la pérdida de influencia de la Unión Soviética en vastas
regiones del mundo: Europa Central, Mozambique, Nicaragua, Yemen del
Sur, entre otras.
La solución negociada de numerosos conflictos regionales
existentes y el rol que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
iba desarrollando, la desintegración de la URSS y la instauración de un
régimen democrático y de economía de mercado en la Federación de Rusia,
las transiciones hacia estos sistemas que en forma pacífica hicieron los
países de Europa Central y Oriental llevaron a pensar que la comunidad
internacional se encaminaba finalmente a una era de paz y prosperidad.
Sin embargo, conflictos con raíces étnicas, religiosas, sociales,
culturales, surgidos dentro de los estados ponían en evidencia la
fragilidad del sistema de seguridad internacional.
Gran parte de la doctrina de esos años se esforzó en
alertar contra las nuevas amenazas a la paz y a la seguridad
internacional. En estas nuevas categorías se incluyeron, entre otros: la
proliferación de armas de destrucción masiva, los daños ecológicos, el
terrorismo, el crimen internacional organizado y el narcotráfico. En
este sentido, la invasión de Irak a Kuwait en 1990, cuando todavía
estaba en elaboración en los Estados Unidos una nueva estrategia de
seguridad y el rol que le cabría al país, reforzó la corriente
doctrinaria y de gobierno de quienes creían que los Estados Unidos
debían impedir el surgimiento de cualquier estado con intenciones de
establecer una hegemonía a nivel regional ya que esto representaba una
amenaza a sus intereses vitales.
Sobre este período de la inmediata pos guerra fría, vale la
pena recordar que el Secretario General de Naciones Unidas, Boutros
Boutros Ghali, en la conferencia que pronunció en el CARI el 14 de marzo
de 1994, expresó que "Primero vino la etapa de la esperanza. Las
naciones y los pueblos del mundo manifestaron el deseo de cumplir con el
propósito de la Carta de las Naciones Unidas". "Luego vino la etapa del
compromiso respecto de la cooperación internacional. Se buscaron nuevas
soluciones con un espíritu de optimismo y cooperación". "Luego llegó el
tiempo de la participación. Las Naciones Unidas se tornaron más activas
que en ningún momento de su historia".
El documento del Secretario General Boutros Ghali "Un
programa de paz", presentado en 1995, que contenía recomendaciones y
propuestas para fortalecer la capacidad de las Naciones Unidas en
materia de operaciones para el mantenimiento de la paz atrajo la
atención hacia la evolución del concepto de seguridad internacional y
demostró la vinculación entre seguridad y desarrollo. Asimismo,
introdujo criterios para definir "diplomacia preventiva",
"establecimiento y mantenimiento de la paz" y, fundamentalmente, definió
el concepto de "consolidación de la paz".
Otra de las grandes contribuciones del Programa de Paz fue la preocupación
por la protección del personal de Naciones Unidas en zona de conflictos
y la necesidad de garantizar esta seguridad.
El nuevo sistema internacional que estaba surgiendo hacía
necesario un análisis cuidadoso. Mediante seminarios, cursos, mesas
redondas y conferencias, el CARI dedicó importantes esfuerzos al estudio
de las nuevas cuestiones y a la inserción de la Argentina y de la región
en ese esquema.
Entre las numerosas actividades realizadas, se destacan el
seminario "Argentina-OTAN sobre seguridad global" y el de "Fuerzas para
el mantenimiento de la paz". Ambos tuvieron su importancia por el
reconocimiento que tuvo en el exterior la participación de las fuerzas
armadas argentinas en la coalición internacional durante la guerra del
Golfo en 1991 y la actuación de los contingentes argentinos en las
operaciones de paz de las Naciones Unidas.
El seminario "Argentina-OTAN sobre seguridad global" se
realizó en octubre de 1993 y tuvo el auspicio de la Cancillería y de la
OTAN. Contó con la participación del Secretario General Adjunto de la
OTAN, embajador Amedeo de Franchis, del Secretario General Adjunto para
Asuntos Políticos de la ONU, embajador Marrack Goulding, del ex Director
del Royal Institute of Internacional Affairs de Londres, Sir James
Eberle, del Vicepresidente del Instituto Internacional de Estudios
Estratégicos de Londres, Conde Francois de Rose y otras personalidades
extranjeras y argentinas.
Durante esas jornadas, se examinaron el rol de la OTAN en
el nuevo escenario internacional, la redefinición del concepto
estratégico a partir de la vinculación con los ex miembros del Pacto de
Varsovia y se analizaron los conceptos de seguridad global y de
seguridad regional.
Durante los años noventa, la Argentina participó en más de
treinta Operaciones para el Mantenimiento de la Paz, aportando
aproximadamente veinte mil efectivos.
En el mes de noviembre de 1993, el CARI organizó el
seminario "Fuerzas para el mantenimiento de la paz" con el auspicio de
la Cancillería y del Ministerio de Defensa. Entre los expositores
estuvieron, entre otros: Brian Urquhart, ex Secretario General Adjunto
de las Naciones Unidas; Olara Otunnu, Presidente de la International
Peace Academy; Laurence Martin, Director del Royal Institute of
International Affairs de Londres y la embajadora Louise Frechette,
Representante Permanente de Canadá en Naciones Unidas.
Otro seminario muy importante fue: "La nueva agenda de
seguridad en el hemisferio sur" organizado conjuntamente con el "Peace
Research Centre" de la Universidad Nacional de Australia en octubre de
1995 en el que participaron investigadores provenientes de Australia,
Nueva Zelandia, Sudáfrica, Brasil, Chile y Uruguay.
Con el Comité Internacional de la Cruz Roja se llevó a cabo
el seminario "La implementación del derecho internacional humanitario en
la República Argentina" que tuvo como objetivo fomentar medidas para
implementar a nivel nacional las normas del derecho internacional
humanitario destinadas a aplicarse en caso de conflicto armado y la
protección de las personas afectadas por el conflicto.
Desarme y no proliferación
La crónica de comienzos de la década de los noventa también
registra un aumento en el número de países que aspiraban a desarrollar
su capacidad tecnológica en materia misilística haciendo temer por la
estabilidad en algunas regiones especialmente sensibles y por sus
posibles consecuencias. Se firmaron numerosos tratados estableciendo
nuevas zonas libres de armas nucleares y acuerdos destinados a evitar la
proliferación de armas de destrucción masiva y a limitar su existencia.
El Tratado de Tlatelolco incrementó el número de miembros con la
incorporación de la Argentina, Brasil y Chile y el Tratado de No
Proliferación adquirió un carácter casi universal.
Una de las reformas más significativas de la política
exterior argentina fue en el campo nuclear. Podría decirse que el cambio
se inició en la reunión de los presidentes de Argentina y Brasil en Foz
do Iguazú, en noviembre de 1985, con la firma de la "Declaración
Conjunta sobre Política Nuclear Común" y el establecimiento de un Grupo
de Trabajo que, en 1988, se convirtió en Comité Permanente. Este proceso
se fue profundizando con el tiempo. En julio de 1991 los dos países
firmaron en Guadalajara un "Tratado sobre el uso exclusivamente pacífico
de la energía nuclear". Por este acuerdo se estableció el ABACC (Agencia
brasileño-argentina de contabilidad y control de materiales nucleares).
Meses más tarde, en Viena, se suscribió un "Acuerdo Cuatripartito de
Salvaguardias Totales" entre Argentina, Brasil, ABACC y la OIEA.
Finalmente, el ciclo se completó con la adhesión argentina al Tratado de
No Proliferación en 1995.
Asimismo, la Argentina firmó y ratificó la "Convención
sobre la prohibición del desarrollo, la producción, el almacenamiento y
el empleo de armas químicas y sobre su destrucción".
La preocupación del CARI por las cuestiones vinculadas a la
seguridad regional y, de manera particular, por el desarrollo de una
estrecha cooperación de la Argentina con los países vecinos estuvo
siempre presente. Un ejemplo en este sentido es el panel sobre "La
cooperación tecnológica como base de un entendimiento a largo plazo
entre la Argentina y Brasil" que formó parte del seminario realizado en
noviembre de 1980 y cuyos expositores fueron el presidente de la
Comisión Nacional de Energía Atómica y el presidente de NUCLEBRAS
respectivamente.
"Desarme y seguridad internacional" fue el tema que convocó
a un grupo de especialistas, investigadores, académicos y diplomáticos
en julio de 1990 en un seminario que el CARI organizó en forma conjunta
con el Centro de Información para Argentina y Uruguay de la ONU. En esa
oportunidad fueron examinadas las actividades de las Naciones Unidas, la
cuestión de la seguridad nuclear en un mundo con armas nucleares, la
marcha de las negociaciones para lograr una convención sobre armas
químicas, la propagación de armas nucleares y formas de prevenirlas, las
restricciones a la transferencia de tecnología de punta: nuclear,
espacial y química y la política argentina en materia de desarme.
Asimismo, es interesante destacar que ya en la década
anterior, en mayo de 1988, el CARI realizó un seminario sobre
"Terrorismo nuclear". Entre los disertantes extranjeros estuvieron los
señores Paul Leventhal y Thomas Davies del "Nuclear Control Institute"
de Washington, el profesor John Redick de la Universidad de Virginia y
el profesor Luiz Pinguelli Rosa de la Universidad Federal de Río de
Janeiro. Esta no fue la única actividad realizada en colaboración con el
Nuclear Control Institute, un año más tarde, en Montevideo y con la
participación del "Instituto de Pesquisas Internacionales" de Brasilia
se realizó un seminario sobre "Cooperación nuclear latinoamericana".
Especialistas provenientes de Francia, Canadá, Estados
Unidos, Suecia, Brasil y otros países colaboraron en las actividades del
CARI. Entre ellos, los Directores Generales de la Agencia Internacional
de Energía Atómica, Embajador Hans Blix quien mantuvo una reunión de
trabajo en diciembre de 1994 y en 1998 el Embajador Mohammed El Baradei.
Las negociaciones comerciales multilaterales
Hacia el año 1991, la posibilidad de concluir la Ronda
Uruguay era bastante incierta a pesar de las gestiones y esfuerzos
políticos que se realizaban. La resistencia de la Comunidad Europea a
reformar su política de protección a los agricultores era uno de los
principales obstáculos. La incertidumbre se acrecentaba por la formación
de bloques regionales que ponían en duda la voluntad real y efectiva de
lograr progresos en la liberalización del comercio internacional.
La administración norteamericana tenía gran interés en
terminar la Ronda. Con la finalización de la guerra fría las grandes
rutas marítimas se encontraban libres de amenazas, con lo cual, Estados
Unidos podría finalmente cumplir con uno de sus principales objetivos
históricos: contar con rutas seguras que le permitieran un tráfico
comercial fluido capaz de llevar prosperidad al pueblo americano.
El panorama sin embargo no era muy alentador: proliferaban
conflictos comerciales entre Estados Unidos y Europa o entre Estados
Unidos y Japón por ejemplo; se establecían nuevas formas de
proteccionismo; el surgimiento como actores de países emergentes que
aspiraban a ocupar un papel acorde con su posición de país recientemente
industrializado. Por otra parte, el déficit comercial de los Estados
Unidos causaba una gran preocupación por el impacto en el desarrollo del
comercio mundial.
El Ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay y
Presidente del Comité de Negociaciones Comerciales de la Ronda Uruguay,
Dr. Héctor Gros Espiell durante su discurso para inaugurar el seminario
"La Ronda Uruguay: ¿retroceso o progreso?" que el CARI organizó con el
auspicio de la Cancillería y de la Fundación Konrad Adenauer el 7 y 8 de
octubre de 1991, describió la situación de esta manera: "Es evidente que
se debe realizar un esfuerzo excepcional para concluir estas
negociaciones con un resultado racionalmente satisfactorio. Un resultado
aceptable que constituya una dura derrota del proteccionismo, que ponga
fin a los subsidios, que muestre que el multilateralismo es posible y
que abra el camino para un solución final en unos años".
Durante el acto de apertura de este seminario, el CARI
presentó el libro "El comercio exterior argentino durante la década de
1990". El equipo de investigación que coordinó este trabajo realizó más
de cincuenta reuniones donde se analizaron, desde diferentes puntos de
vista, los principales problemas y se elaboraron sugerencias y
alternativas destinadas a orientar al sector público y privado.
En los años ochenta se registró una tendencia por parte de
los países a suscribir acuerdos comerciales de carácter regional que no
necesariamente eran violatorios del GATT. Fue fácil percibir la
formación de tres grandes bloques: la CEE, los Estados Unidos y Japón. A
fines de esa década entró en vigor el acuerdo entre Estados Unidos y
Canadá y en 1991 se iniciaron las negociaciones con México para la
constitución de un área de libre comercio. Por otra parte, en junio de
1990 los Estados Unidos presentaron la "Iniciativa para las Américas"
que, en ese momento, no era más que una serie de ideas para dialogar
sobre comercio, deuda e inversiones.
El CARI dedicó el seminario "Los acuerdos regionales en las
Américas y en el GATT", que se efectuó en 1992, al estudio de estas
particularidades del comercio internacional. Para ello, se contó con el
patrocinio conjunto de una serie de instituciones: "The Tinker
Foundation", el Centro de Economía Internacional de la Cancillería, la
Comisión de la Comunidad Europea, la Fundación del Banco de la Nación,
la Asociación de Dirigentes de la Empresa y la Bolsa de Comercio de
Buenos Aires.
La finalización de la Ronda Uruguay y la creación de la
Organización Mundial de Comercio en 1995 amplió y profundizó el sistema
multilateral. Nuevos temas fueron incorporándose a la agenda
internacional de negociaciones y comenzó a desarrollarse un mecanismo
más firme de solución de controversias. De los grandes actores
internacionales sólo China y Rusia quedaron fuera de la OMC, si bien
ellos también comenzaron a orientarse hacia la constitución de una
economía de mercado e iniciaron conversaciones para acceder a la
organización.
La necesidad de competir a escala global hizo que grandes
corporaciones multinacionales desarrollaran estrategias de alcance
regional. Esto trajo, entre otras consecuencias, que los países
demostraran un mayor interés en el fortalecimiento de los procesos de
integración y una tendencia a querer formar parte de varios acuerdos de
libre comercio de forma simultánea.
La década del noventa encuentra a la Argentina y a los
países de la región, con la excepción de Chile, envueltos en un proceso
delicado: democracia con debilidad institucional, avances en la
liberalización comercial y en la apertura económica, fuerte
endeudamiento externo, voluntad política de acelerar los acuerdos de
integración y un panorama complejo de negociaciones bilaterales,
regionales, birregionales y multilaterales.
Es muy difícil destacar del cúmulo de las actividades
realizadas en el CARI a las más relevantes. No obstante no se podría
dejar de mencionar a las "Jornadas de reflexión sobre la Unión Europea y
el MERCOSUR" que se efectuaron el 7 y 8 de septiembre de 1995,
conjuntamente con la Fundación Popular Iberoamericana. La sesión de
apertura contó con la intervención del Sr. José María Aznar, Presidente
del Partido Alianza Popular de España. Entre los panelistas provenientes
de los países miembros del MERCOSUR estuvieron: Elías Bluth, Secretario
de la Presidencia del Uruguay; el ex ministro de Relaciones Exteriores y
presidente de la Ronda Uruguay, Sergio Abreu Bonilla, Marcilio Marques
Moreira, ex ministro de Hacienda de Brasil, José Pedro Pérez Llorca, ex
ministro de Relaciones Exteriores de España, Luis Maria Ramírez
Boettner, ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Luis Alberto
Lacalle Herrera, ex presidente del Uruguay.
Otros seminarios realizados en la misma época fueron:
"Unión Europea-MERCOSUR: la dimensión institucional" el 29 de marzo de
1996 con la colaboración del Instituto de Relaciones
Europeo-Latinoamericanas (IRELA) y "MERCOSUR: foro del futuro"
organizado conjuntamente con el "Instituto de Pesquisa de Relacoes
Internacionais" (IPRI), el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil
y la Fundación Armando Alvares Penteado. Aquí participaron 18 ex
ministros de relaciones exteriores y de economía de los países miembros
del MERCOSUR.
La Argentina en el nuevo contexto internacional
La Argentina no fue ajena a los cambios que ocurrían en el
mundo. Durante esa época profundizó las relaciones con los países
vecinos; suscribió con Brasil acuerdos extremadamente importantes como
lo son los de seguridad regional en el campo nuclear; finalizó las
negociaciones sobre las últimas cuestiones limítrofes pendientes con
Chile; normalizó sus relaciones con la Unión Europea al reestablecer las
relaciones diplomáticas con el Reino Unido; firmó los tratados que
dieron nacimiento al MERCOSUR y desempeñó un papel activo en los foros
internacionales.
Una de las contribuciones hechas por el CARI en este
período ha sido la Conferencia Argentino-Británica ABC, cuya primera
sesión tuvo lugar en Streatley-on-Thames, Berkshire en 1990. La
iniciativa nació en 1987 entre representantes del CARI, de la "City
University", del "South Atlantic Council" y del "Anglo-Argentine
Society" con la idea de mejorar la vinculación entre los dos países,
pero el proyecto se demoró porque las relaciones diplomáticas con el
Reino Unido estaban interrumpidas desde el conflicto por las Islas
Malvinas.
La segunda reunión del ABC se realizó en Bariloche en 1991.
Luego, en forma alternada las sedes fueron: St. Catharine’s College,
Cambridge (1992), Mendoza (1994), Kemble College, Oxford (1995), Salta
(1996), Wilton Park, Sussex (2000). La VIII reunión tuvo lugar en Buenos
Aires entre el 24 y 26 de octubre de 2003.
El formato de estas conferencias posibilita la
participación de un gran número de personas que se van renovando
constantemente y trata de cubrir todo el espectro de la sociedad
incluyendo a políticos, empresarios, académicos, periodistas,
personalidades de la cultura y del deporte con el apoyo financiero de
numerosas organizaciones empresariales. De esta manera, se trata de
fomentar un mayor acercamiento y lograr contactos más fluidos entre los
dos países. Hasta el presente más de cien delegados de cada una de las
partes participaron en estos encuentros. A partir de la Tercera
Conferencia, representantes de los malvinenses fueron invitados a las
reuniones como una manera de estimular el conocimiento mutuo y ayudar a
superar la desconfianza.
Las reuniones del ABC, además de promover el diálogo para
ayudar a mitigar recelos en el tratamiento de cuestiones sensibles,
fructificaron en acciones concretas: movilizaron el apoyo necesario para
que el gobierno del Reino Unido aceptara que Buenos Aires sea la sede de
la Secretaría del Tratado Antártico, coordinaron la gira de dos isleños
por distintas ciudades del país y también, colaboraron para establecer
en el país la Fundación Impulsar que brinda a los jóvenes la posibilidad
de acceder a créditos y asesoramiento adecuado para desarrollar
emprendimientos propios.
Hacia fines de 1989 surgió la iniciativa de organizar en
forma conjunta con el "Council on Foreign Relations" de Nueva York un
debate para examinar la situación de la Argentina en el nuevo contexto
internacional. Ésta sería la primera vez que el Consejo de Nueva York
encararía un estudio sobre la Argentina y también sería la primera vez
que lo haría con una institución académica de América Latina. En el mes
de octubre se realizó en la sede del Consejo de Nueva York un encuentro
preparatorio del seminario "La Argentina hacia el año 2000" que se llevó
a cabo en Buenos Aires los días 21 y 22 de junio de 1990.
La delegación que concurrió al CARI estuvo integrada por su
presidente D. Peter Tarnoff e integrada además por el Dr. Elliot Abrams,
ex Secretario para Asuntos Latinoamericanos, los profesores Robert
Potash, Shafiqui Islam, David Rock y otras personalidades.
El análisis de las relaciones bilaterales con los Estados
Unidos no se limitó al campo político y económico sino que se extendió
al campo cultural, científico-tecnológico y humanístico.
En 1993 las dos instituciones organizaron otro seminario
sobre la Argentina: "Las reformas económicas argentinas: futuro e
implicancias" que se llevó a cabo en la ciudad de Nueva York.
Con la Fundación José Ortega y Gasset, el CARI organizó en
abril de 1992 unas "Jornadas de reflexión sobre la Argentina: imagen,
realidad y cambio". Contó con la participación de profesores de la
Universidad de Oxford y de Stanford, una investigadora de la Fundación
Konrad Adenauer y la asistencia de periodistas de Alemania (Frankfurter
Algemeine), España (El País, La República, Tiempo, ABC y Cambio 16),
Francia (L’Express y Le Monde) y Gran Bretaña (Financial Times).
El MERCOSUR ha sido una de las prioridades del CARI. Desde
que se firmaron los acuerdos que le dieron nacimiento en 1991, el CARI
impulsó cinco trabajos de investigación, organizó 45 seminarios, la
mayoría de ellos con el generoso apoyo de la Fundación Konrad Adenauer,
más de 70 conferencias, efectuó 34 publicaciones y se presentaron más de
30 libros vinculados con el tema. A título meramente enunciativo se
puede mencionar entre los temas tratados: migraciones regionales con la
permanente colaboración de la Organización Internacional para las
Migraciones, participación de la mujer, juventud, municipios, partidos
políticos, las cuestiones jurídicos-institucionales, la integración de
las empresas medianas y pequeñas, integración cultural, el rol de las
Fuerzas Armadas, los problemas sociales y laborales, la vinculación con
otros países y regiones, cooperación científica y técnica, etc.
Temas como democracia, derechos humanos, las consecuencias
sociales como resultado de las reformas económicas aplicadas, las
cuestiones vinculadas al medio ambiente, etc., continuaron
desarrollándose en la agenda académica del CARI.
De esta época se pueden destacar los siguientes seminarios:
"Sistemas internacionales de protección jurídica de la persona humana",
que se realizó en agosto de 1990. Contó con el auspicio del Instituto
Interamericano de Derechos Humanos, de la delegación regional del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y del Comité
Internacional de la Cruz Roja.
"Sistema interamericano de protección de los derechos
humanos" en agosto de 1997 con la participación de jueces y altos
funcionarios de la Corte Interamericana de Justicia y especialistas
argentinos.
"Interrelación entre la consolidación de la democracia y
el ajuste de la economía" que se realizó en Bariloche del 29 de
noviembre al 1° de diciembre de 1990, conjuntamente con el Centro
Interdisciplinario de Estudios sobre el Desarrollo Latinoamericano
(CIEDLA) de la Fundación Konrad Adenauer y la Fundación FIEL.
Los paneles estuvieron integrados por ex presidentes de
países de la región: de Ecuador, Osvaldo Hurtado Larrea; de México,
Miguel De La Madrid Hurtado; de Colombia, Misael Pastrana Borrero; de
Venezuela, Rafael Caldera; de Uruguay, Julio María Sanguinetti y el
Vicepresidente de Bolivia, Luis Ossio Sanjinés. También participaron
personalidades de Costa Rica y El Salvador y el Presidente de la Central
Latinoamericana de Trabajadores.
Otros oradores fueron el Presidente del BID, Enrique
Iglesias, altas autoridades del Banco de la Reserva Federal de Nueva
York, del Banco Central Estadual de Baden-Wuerttemberg, del Banco de
Inglaterra, del Banco del Estado de Chile, del Tesoro Público de
Francia, del First Boston y otras instituciones financieras y académicas
internacionales.
3. ¿Hacia dónde vamos?
El vigésimo aniversario
El 15 de junio de 1998, el CARI cumplió veinte años de
ininterrumpida labor académica. Hasta esa fecha habían hecho uso de la
tribuna pública 76 Jefes de Estado y de Gobierno y más de 180 Ministros
de Relaciones Exteriores, de Finanzas y de Economía. Asimismo, se habían
realizado 128 publicaciones sobre la actualidad argentina e
internacional en materia política, económica, jurídica, de seguridad,
etc. como así también investigaciones referidas a la historia de la
diplomacia argentina.
A la labor de los comités de estudio ya formados se
agregaron dos institutos: el de Derecho Internacional y el de Seguridad
Internacional y Asuntos Estratégicos.
Con la finalidad de generar conciencia en la sociedad
acerca de la importancia de conocer los temas que hacen al accionar
externo del país, el CARI efectuó la primera encuesta de opinión sobre
política internacional y de defensa en una consulta que se realizó a 233
líderes de opinión y a 2784 ciudadanos de las distintas regiones del
país y que se tradujo en una publicación titulada "La opinión pública
argentina sobre política exterior y defensa".
Entre los actos conmemorativos del aniversario se realizó
un seminario de reflexión sobre la Argentina y la región: "América
Latina en el nuevo milenio". El objetivo propuesto fue examinar el
futuro de la política internacional y la vinculación entre la economía y
la globalización. Estos temas fueron presentados por el Canciller de
Argentina, Guido Di Tella, el Canciller de Brasil, Luiz Felipe Lampreia,
el Ministro de Economía de la Argentina, Roque Fernández y el Ministro
de Hacienda de Chile, Eduardo Anninat Urieta.
En el intercambio de ideas que se generó a partir de los
comentarios de los ministros participaron los directores de los
principales centros académicos vinculados al CARI: John E. Rielly,
Presidente del "Chicago Council on Foreign Relations"; Everett Ellis
Briggs, Presidente de "Americas Society", Nueva York; Martha Twitchell
Muse, Presidenta de "The Tinker Foundation", Nueva York; Timoty Garden,
Director del "Royal Institute of International Affairs (Chatham House)",
Londres y Antonio Salazar P. Brandão, Director del "Instituto Brasilero
de Economía de la Fundación Getulio Vargas", Brasil.
Una feliz coincidencia hizo que el Secretario General de
las Naciones Unidas, Koffi Annan, en visita oficial a la Argentina,
estuviera en el CARI exactamente un mes después de esta celebración. El
Secretario General de manera muy oportuna planteó en una conferencia "La
necesidad del multilateralismo".
La situación internacional era preocupante. La falta de
voluntad política de las partes involucradas para llegar a un arreglo en
Kosovo y la situación humanitaria de la población extremaba la tensión
en los Balcanes. Por otra parte, la negativa del gobierno de Irak a
permitir el regreso de los inspectores imposibilitaba el cumplimiento de
las resoluciones del Consejo de Seguridad. Eran dos cuestiones claves en
las que Estados Unidos y Europa no encontraban puntos de convergencia
que facilitaran una solución en el marco de las Naciones Unidas.
El CARI recibió, también en 1998, la noticia de la creación
en Brasil del Centro Brasileiro de Relações Internacionais (CEBRI)
impulsado por destacadas personalidades de ese país. Esta nueva
institución, al igual que otros centros académicos similares, se
estableció bajo la inspiración, apoyo y consejo del CARI. Entre ellos,
el Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales (CCRI) fundado en
1988 y el Centro Paraguayo de Estudios Internacionales (CEPEI) creado en
1997. El de más reciente formación es el Consejo Uruguayo para las
Relaciones Internacionales (CURI) creado en el año 2003.
En esos veinte años, el CARI consolidó sus vínculos con las
instituciones académicas extranjeras y abrió nuevos horizontes. En este
sentido, firmó por ejemplo, un "Acuerdo de Cooperación con el "Istituto
per gli Studi di Politica Internazionale (ISPI) de Milán" con el objeto
de poner en funcionamiento el "Foro Permanente de Diálogo
Argentino-Italiano". Los Gobiernos de Argentina e Italia se habían
comprometido, mediante una Declaración Conjunta suscripta en mayo de
1999, a establecer dicho foro como un ámbito de reflexión destinado a
enriquecer la relación entre los dos países. El primer foro se llevó a
cabo en Buenos Aires. Bajo el lema "Argentina e Italia: una relación
fortalecida para enfrentar los desafíos del nuevo siglo", se analizó la
situación de los dos países en la economía globalizada, en la política
internacional, la información, la ciencia y la cultura. El segundo foro
se realizó en Milán en el año 2000 y el tercero en Buenos Aires en 2003.
La experiencia y los resultados obtenidos alentaron al CARI
a crear un foro similar con Alemania. Esta iniciativa, totalmente
privada, fue recogida entusiastamente por la embajada alemana en Buenos
Aires y contó con el apoyo y la colaboración de las fundaciones alemanas
instaladas en la Argentina, los ministerios de Relaciones Exteriores y
empresas de ambos países. De esta manera, el primer foro pudo realizarse
en la ciudad de Buenos Aires en marzo de 2002. El segundo se llevó a
cabo en Berlín en la sede del Instituto Alemán de Política y Seguridad
Internacional, Stiftung Wissenschaft und Politik (SWP), en julio de
2003, con el apoyo de la Embajada de la República Argentina en Alemania,
la Federación de Cámaras de Industria y Comercio Alemanas (DIHK), las
respectivas cancillerías y otras instituciones alemanas.
Entre los dos siglos
Con la caída del muro de Berlín, algunos pensadores
opinaron que este hecho adelantaba en una década el final del siglo XX.
A medida que los acontecimientos mundiales iban transformando el
escenario hasta entonces conocido, numerosas teorías se formularon para
tratar de proponer la construcción de un nuevo sistema de seguridad
internacional que reemplazara las estructuras creadas al final de la
Segunda Guerra Mundial.
Desde la administración norteamericana, al desintegrarse la
Unión Soviética, el Presidente George Bush habló del nacimiento de "un
nuevo orden internacional" en el que claramente había una sola
superpotencia vencedora. Desde una óptica diferente se habló de la
"lucha entre civilizaciones". Otros interpretaron que era el "fin de la
historia". En las postrimerías de los noventa, algunos vaticinaron que
las fuerzas de la globalización, identificando éstas como la remoción de
las barreras comerciales y la libre circulación de los flujos
financieros, terminarían por reemplazar los conceptos tradicionales de
Nación-Estado.
Es notable el número de actividades que el CARI organizó
con renombrados especialistas de todas las regiones del mundo para
intercambiar ideas y opiniones. A modo de ejemplo se puede citar la
participación de las siguientes universidades e instituciones
académicas: la Universidad de Londres; el "Korean Institute for
International Economy Policy"; el "Carnegie Council on Ethics and
International Affairs" de Nueva York; la "Fundación para los Estudios de
Defensa" de Francia; la Universidad de Georgetown, el "American
Enterprise" y la "Paul H. Nietze School of Advanced International
Studies" de la Universidad de John Hopkins, de la ciudad de Washington,
la Universidad de Kobe y de Tokio, el "Stockholm International Peace
Reserch Institute"; el "Institute of International Affairs" de
Australia; la Universidad de Cambridge; la Internacional Peace Academy y
tantos otros.
Los efectos no queridos de la globalización agudizaron las
tensiones al interior de los países y ampliaron la brecha con los países
desarrollados además de cuestionar el rol de las instituciones
internacionales. Ante este panorama, el Secretario General de las
Naciones Unidas decidió comprometer a la comunidad internacional a
erradicar la pobreza y la desigualdad, mejorar la educación y la
seguridad, reducir el SIDA y proteger el medio ambiente a través de
objetivos y programas específicos. Para ello, invitó para septiembre de
2000 a la Asamblea del Milenio que, de algún modo, cerraba el ciclo de
las grandes cumbres sociales convocadas por las Naciones Unidas.
Para los países en desarrollo, en especial para América
Latina, el desafío de esta Conferencia era enorme. Las crisis
financieras ocurridas entre mediados de 1997 y comienzos de 1999; la
falta de progreso en las negociaciones comerciales multilaterales que
hacía previsible el fracaso, tal como ocurrió, de la conferencia de
Seattle; el surgimiento de un fuerte movimiento antiglobalización, entre
otros problemas, hacían necesario un diálogo al más alto nivel.
La mayoría de estos temas fueron estudiados por los
distintos comités e institutos del CARI. Las cuestiones más relevantes
para nuestro país, como por ejemplo, la evolución del comercio
internacional, dieron lugar a importantes actividades. El seminario
sobre comercio y desarrollo sostenible, de junio de 1999, puso el
énfasis en los intereses argentinos en la agricultura. Otro tema que se
discutió allí fueron las políticas frente a las cuestiones del medio
ambiente.
Esta iniciativa tuvo el apoyo de la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y el Internacional
Institute for Sustainable Development (IISD).
Junto con la Fundación Okita, en septiembre de 1999, el
CARI organizó el seminario "La ronda del milenio". Contó con la
participación de Brian Fisher, Director Ejecutivo del "Australian Bureau
of Agricultural and Resource Economics" (ABARE) para analizar la
liberalización agrícola. Asimismo, se formó un taller para analizar
estrategias alternativas de negociación para la nueva ronda que la
Organización Mundial de Comercio había convocado para el 2001 en Doha.
El futuro de América Latina en el comercio internacional se
examinó en una jornada que se efectuó el 26 de noviembre de 2001. Fue
organizada conjuntamente con el Centro Interdisciplinario de Estudios
sobre el Desarrollo Latinoamericano (CIEDLA) de la Fundación Konrad
Adenauer. Investigadores de la CEPAL y especialistas de Brasil, Uruguay,
Costa Rica, México y Chile discutieron el nuevo escenario mundial y el
comercio internacional, las negociaciones comerciales en la región, las
estrategias nacionales, las perspectivas para la región en la economía
global y las reformas de segunda generación.
Importantes personalidades se expresaron sobre la
inserción de la región en el nuevo contexto internacional. Entre ellas,
el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Hubert Vedrine quien
disertó sobre: "Política exterior de Francia y particularmente sus
relaciones con la Argentina y los demás países del Mercosur" en abril de
2000; Michel Camdesuss, ex Director General del Fondo Monetario
Internacional, pronunció una conferencia sobre "Los desafíos de la
globalización" en julio; Gabriel Valdés Subercaseaux, ex Ministro de
Relaciones Exteriores y Senador de Chile, habló sobre "La globalización
y sus efectos sobre América Latina" en agosto de ese año. Wolf
Grabendorff, en una de sus tantas visitas al CARI, reflexionó sobre la
asociación política y económica entre la Unión Europea y el MERCOSUR.
Altos funcionarios de la Unión Europea también se hicieron
presentes: en el mes de septiembre de 2000, Pascal Lamy, Comisario
Europeo de Comercio se refirió a "La política comercial de la Unión
Europea y el multilateralismo" y Christopher Patten, Comisario Europeo
de Relaciones Exteriores en una reunión organizada en noviembre de 2000
habló sobre la "Política exterior de la Unión Europea y sus implicancias
para Latinoamérica".
La comunidad internacional sentía además, que ningún
progreso podría lograrse si no se atendían suficientemente los
conflictos pendientes y se buscaban mecanismos eficaces para hacer
frente a las nuevas y viejas amenazas. El número de armas nucleares era
preocupante como así también la creciente proliferación de armas
pequeñas que agudizaban y prolongaban los conflictos causando
catástrofes humanitarias.
Los conceptos de uso de fuerza y de soberanía fueron
evolucionando en paralelo y entrecruzadamente hasta mostrarse
dramáticamente en toda su dimensión con la invasión a Irak.
En 1994, por la Resolución 940, el Consejo de Seguridad
aprobó, bajo Capítulo VII de la Carta, una operación multinacional para
restaurar en el gobierno de Haití a un presidente que había sido elegido
democráticamente invocando, entre otras causas, el deterioro de la
situación humanitaria, la violación de los derechos civiles por parte
del régimen de facto y la situación de los refugiados haitianos.
Hacia fines de 1998, la policía serbia y tropas
paramilitares reiniciaron sus ataques contra la población kosovar. Esta
vez, a diferencia de lo ocurrido en Bosnia y antes en Rwanda, las
principales potencias europeas y los Estados Unidos parecían dispuestos
a intervenir. Las negociaciones se desarrollaron fuera de las Naciones
Unidas y la participación de las fuerzas de la OTAN fue convalidada a
posteriori por el Consejo de Seguridad (Res. 1244 del 10 de junio de
1999).
El uso de fuerza aparece así justificado con una ampliación
del concepto de seguridad para incluir el derecho a proteger la persona
humana y para impedir que los gobernantes, amparados bajo el principio
de no intervención, comentan actos aberrantes contra sus poblaciones.
También a fines de 1998, Estados Unidos y Gran Bretaña
emprendieron una serie de ataques aéreos contra instalaciones militares
iraquíes con la intención de que Saddam Hussein autorizara y facilitara
el regreso de los inspectores de Naciones Unidas. Estas acciones se
llevaron a cabo sobre la base de interpretaciones de resoluciones del
Consejo.
Este nuevo desarrollo del derecho internacional fue
examinado por el CARI en los seminarios "Reflexiones sobre la formación
y aplicación del derecho internacional en un mundo en transformación" y
"El Derecho Internacional frente a desafíos de la realidad actual" que
se realizaron los días 3 y 4 de agosto y el 3 de noviembre de 2000
respectivamente. Se contó con la participación de destacados
especialistas nacionales y del exterior. Entre los temas de la agenda
figuraban: los actos jurídicos unilaterales, la aplicabilidad de las
resoluciones de los organismos internacionales y la evolución de
principios como el de soberanía, uso de fuerza, etc.
Con el auspicio del Comité Internacional de la Cruz Roja,
el CARI organizó el seminario "El mantenimiento y el restablecimiento de
la paz en el orden internacional actual" los días 27 y 28 de septiembre
de 2001. La experiencia adquirida por las fuerzas armadas y de seguridad
en las operaciones de mantenimiento de la paz fue muy ilustrativa para
analizar algunos temas como los criterios delimitadores de las
operaciones de paz, el consentimiento de las partes, el futuro de estas
operaciones, etc. Hubo un interesante debate sobre las intervenciones
humanitarias, su fundamento, necesidad y legalidad como así también
sobre la posición de los diversos países. En cuanto al uso de fuerza, se
examinó la Carta de las Naciones Unidas, el papel del Consejo de
Seguridad y de los organismos regionales, el sistema de sanciones y los
problemas planteados después de la Guerra del Golfo y la situación en
Kosovo.
Asimismo, el CARI estudió la responsabilidad internacional
de los individuos y la jurisdicción internacional en materia de crímenes
internacionales en el seminario "El juzgamiento de los crímenes
internacionales en un mundo globalizado" que se llevó a cabo los días 15
y 16 de noviembre de 1999 con la cooperación del Ministerio de Justicia
de la Nación.
En este período fueron muy destacadas la presencia en el
CARI de dos Primeros Ministros de Irlanda: John Bruton en 1999 y Bertie
Ahern en 2001; la del Presidente de Colombia, Andrés Pastrana Arango y
de Paraguay Luis A. González Macchi y Lucio Gutiérrez como presidente
electo de Ecuador, la de los mandatarios de América Central y Caribe:
Miguel Ángel Rodríguez Echeverría, presidente de Costa Rica y Alfonso
Antonio Portillo Cabrera, de Guatemala y los Primeros Ministros de Santa
Lucía y Granada, señores Kenny David Anthony y Keith Claudius Mitchell
respectivamente; la Gobernadora General de Canadá, Adrienne Clarkson; la
Primera Ministro de Nueva Zelandia, Helen Clark; el Primer Ministro de
Marruecos, Abderrahmane el Youssoufi, el presidente de Indonesia,
Abdurrahman Wahid y los presidentes Robert Kocharian de Armenia y Rudolf
Schuster de la República Eslovaca.
En los umbrales del siglo XXI
Los ataques terroristas en territorio norteamericano
cometidos el 11 de septiembre de 2001 terminaron por cambiar la
percepción sobre la seguridad internacional y, consecuentemente,
profundizó el debate sobre la estrategia más adecuada para asegurar la
paz y la estabilidad.
La comunidad internacional reaccionó unánimemente en favor
de la intensificación de la lucha contra el terrorismo a través de la
cooperación. Esta solidaridad se vio reflejada en la adopción de las
Resoluciones del Consejo de Seguridad 1368 y 1373. Ambas bajo el
Capítulo VII de la Carta. Estos dos documentos marcan una evolución
importante en la labor del Consejo, especialmente el segundo, que
estructura de una manera clara y flexible una manera colectiva de
enfrentar el terrorismo internacional.
La Resolución 1368 calificó los hechos del 11 de septiembre
como acto cometido por el terrorismo internacional, declaró la
responsabilidad de quienes colaboraron, apoyaron y auspiciaron el acto
terrorista y también se reservó el derecho de responder al ataque
conforme a las responsabilidades de la Carta. La Resolución 1373 "sobre
las amenazas a la paz y a la seguridad internacional creadas por actos
de terrorismo" se aprobó el 21 de septiembre de 2001. Ella establece las
medidas que los estados deben incluir en el orden legislativo interno
para hacer frente a esta lucha.
Luego de que Estados Unidos identificara al principal
sospechoso de los atentados y que declarara su derecho a la legítima
defensa, inició ataques contra objetivos talibanes, liderando una
coalición internacional con autorización del Consejo.
La relación de los talibanes con el terrorismo
internacional era, desde hacía mucho tiempo, motivo de preocupación y de
amenaza a la estabilidad regional y a la paz y a la seguridad
internacional. Desde 1999 el Consejo de Seguridad venía reclamando la
entrega de Osama Bin Laden y la clausura de los campos de entrenamientos
para terroristas en Afganistán.
En junio de 2002, el Presidente George W. Bush expuso en
West Point los lineamientos generales de la que fue presentada, tres
meses más tarde, como "La estrategia de seguridad nacional de los
Estados Unidos". Esta nueva doctrina no sólo modificó de manera rotunda
el modo en que se articulaban las relaciones entre los estados sino que
además volvió a poner en el centro del debate la discusión libertad vs.
seguridad.
Europa se movió en varias direcciones: también respondió
con la elaboración de un documento sobre seguridad, aceleró el proceso
de ampliación de la unión e invitó a sus miembros a elaborar una
constitución. Sin embargo, no encontró el consenso necesario para
establecer una política común en la lucha contra el terrorismo ni en
materia de política exterior y de defensa.
A escasas semanas del atentado, en octubre de 2001 y, no
obstante las predicciones en contrario, se llevó a cabo en Doha, tal
como estaba prevista la Reunión Ministerial de la OMC. Los resultados
más relevantes fueron la incorporación de China como miembro de esa
organización y el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones.
En este escenario, la Argentina vivía una profunda inestabilidad económica
y financiera que desembocó en una crisis político-institucional con la
renuncia del Presidente de la Nación el 20 de diciembre de 2001. Durante
la muy breve presidencia de Adolfo Rodríguez Saa, la Argentina se
declaró en "default". Pocos días más tarde, bajo la presidencia de
Eduardo Duhalde, quien inició un período de transición, se adoptaron
nuevas medidas económicas como la devaluación del peso, el fin de la
convertibilidad y otras. Con la asunción de las nuevas autoridades en
mayo de 2003, la Argentina inició un nuevo enfoque en el manejo de la
crisis y una reorientación en la política exterior.
Hubo en este período una intensa actividad en los comités y
grupos de trabajo del CARI para analizar las consecuencias de la crisis
y sus efectos en la política exterior del país. Asimismo, se estudió el
impacto que las prioridades establecidas en la nueva estrategia de
seguridad nacional del gobierno norteamericano tendrían en las
relaciones con nuestro país, con la región, en las negociaciones del
ALCA, en la agenda acordada en Doha y en la vinculación de los Estados
Unidos con las Naciones Unidas.
Igual prioridad recibieron los temas relacionados con la
ampliación de la Unión Europea y sus consecuencias para las
exportaciones argentinas como así también la evolución de las
negociaciones MERCOSUR-Unión Europea.
En 2002, con la periodicidad establecida en el programa inicial y en medio
de un contexto interno y externo particularmente complejo y difícil, el
CARI presentó los resultados de la segunda encuesta de opinión pública
sobre política exterior y defensa entre 1998 y 2002. Resultó interesante
la comparación de ambas encuestas para mostrar la evolución de la
opinión pública en ese período.
Una muestra de la profundidad y de la gravitación de las
vinculaciones académicas alcanzadas por el CARI a lo largo de casi tres
décadas, se dio en marzo de 2003, cuando organizó conjuntamente con el
"Council on Foreign Relations" de Nueva York el "Primer encuentro
hemisférico de Consejos de Relaciones Internacionales". Participaron el
"Centro Brasileiro de Relacoes Internacionais" (CEBRI), "The Canadian
Institute of International Affairs" (CIIA), el Consejo Chileno para las
Relaciones Internacionales (CCRI) y el Consejo Mexicano de Asuntos
Internacionales. Asistieron además, el presidente del Consejo Uruguayo
para las Relaciones Internacionales y el coordinador ejecutivo del
Centro Paraguayo de Estudios Internacionales (CEPEI). Esta reunión fue
un ejercicio novedoso e interesante que permitió, más allá de las
naturales diferencias sobre determinadas cuestiones, elaborar una agenda
de temas de relevancia para el hemisferio.
Entre las personalidades relevantes que visitaron el CARI
en este período se registran la del Director General de la ONUDI,
licenciado Carlos Alfredo Magariños quien en su disertación se refirió a
"Las Naciones Unidas ante el desafío del mundo actual". El Ministro de
Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia, D. Igor Serguevich Ivanov
el 17 de diciembre de 2003. El Presidente de Guatemala Alfonso Antonio
Portillo Cabrera y de Paquistán Pervez Musharraf, los Ministros de
Asuntos Exteriores de Colombia, Belarús, Serbia y Montenegro y de Bosnia
y Herzegovina. Asimismo, el Secretario de Estado del Ministerio de
Relaciones Exteriores de la República Eslovaca y el Ministro de
Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Justicia de Nueva
Zelandia.
Las Naciones Unidas cumplirán sesenta años en un clima
alejado del cauteloso optimismo con que el que convocó a la Asamblea del
Milenio. Se percibe una gran preocupación por el estado actual de las
negociaciones sobre desarme, la violación de los compromisos sobre no
proliferación y la amenaza del terrorismo. Tampoco se vislumbran avances
significativos en las negociaciones comerciales multilaterales. En
África, no obstante los esfuerzos realizados, graves conflictos armados
conmocionan algunas regiones. Por otra parte, el programa "Nueva
Asociación para el Desarrollo de África" (NEPAD) muestra el renovado
compromiso de esos países en favor del buen gobierno, el respeto a los
derechos humanos y en la reducción de la pobreza. Cabe señalar que
"NEPAD" fue presentado en el CARI en mayo de 2002 por los embajadores de
los países africanos acreditados en Buenos Aires.
Para América latina en su conjunto será muy difícil
alcanzar los objetivos del milenio. En algunos países, a las
dificultades estructurales e institucionales hay que sumar la aparición
de fuertes movimientos sociales de distinto origen que proponen nuevas
formas de ejercicio de poder ciudadano, de representación política, de
gobernabilidad, y de relación entre el estado, los partidos políticos y
la sociedad. Paradójicamente esto se da en un entorno favorable a la
expansión del comercio y las inversiones.
Europa enfrenta uno de los mayores desafíos desde que diera
origen a la Unión: obtener la unidad dentro de la diversidad; seguridad
y defensa; definición de sus fronteras; consolidación del proceso
político a través de una constitución; modernización y competitividad de
la economía y, fundamentalmente, la restauración de la confianza con los
Estados Unidos.
La crisis en Irak era motivo de profundas divisiones dentro
del Consejo de Seguridad. Recién en 2002, cuando el gobierno de Irak
aceptó sin condicionamientos el retorno de los inspectores de Naciones
Unidas, el Consejo de Seguridad pudo establecer una nueva Comisión de
Verificación que fue presidida por el Embajador Hans Blix. Al poco
tiempo de iniciados los trabajos, era ya visible el avance lento del
proceso de inspecciones, los escasos resultados y el progresivo
deterioro de la confianza entre los diversos actores involucrados.
La negativa del gobierno de Irak a cumplir efectivamente
las resoluciones del Consejo de Seguridad y la falta de acuerdo entre
los miembros permanentes del Consejo sobre cómo proceder y qué actitud
adoptar sumada a la intensificación de la presión norteamericana para
recurrir a todos los medios posibles, incluido el uso de fuerza,
profundizó aún más la crisis que culminó con el retiro de todo el
personal de las Naciones Unidas y el inicio unilateral de operaciones
militares que se extendieron entre marzo y abril de 2003.
En mayo de ese año, el Consejo de Seguridad solicitó al
Secretario General la designación de un representante para realizar
tareas de coordinación con la Autoridad Provisional de la Coalición
establecida en Irak. Estas tareas incluían, entre otras, actividades
relacionadas con la reconstrucción del país y de carácter humanitario,
el establecimiento de reformas legales, judiciales, administrativas,
etc. En agosto, en lo que se consideró el mayor atentado contra el
personal y las instalaciones de las Naciones Unidas perdieron la vida el
Representante Especial, Sergio Vieira de Mello y un numeroso grupo de
colaboradores.
A pesar de la violencia que en el período post bélico se
desató en Irak, se dio inicio, con la participación de las Naciones
Unidas, a un dificultoso proceso político que deberá concluir con la
redacción de una constitución y la instalación de autoridades
democráticamente elegidas.
La guerra en Irak puso a prueba el principio de seguridad
colectiva. Agudizó las tensiones dentro de la alianza atlántica y, entre
otras cosas, obligó a un intenso ejercicio de reflexión sobre la
capacidad de los estados, especialmente la de los cinco miembros
permanentes del Consejo de Seguridad, para resolver problemas de paz y
seguridad dentro del marco de la Carta de las Naciones Unidas.
Si los conflictos de fin de siglo habían dejado como
enseñanza que Estados Unidos se había convertido en indispensable para
el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, la crisis de
Irak nos demuestra que sólo en las Naciones Unidas reside la capacidad
para regular el uso de la fuerza mediante normas aceptadas como
legítimas por la comunidad internacional. Quizás en la aceptación de
estas realidades se encuentren los fundamentos para iniciar un diálogo
serio sobre la construcción de un nuevo orden internacional.
Al finalizar este breve repaso de los principales
acontecimientos mundiales, el CARI reitera los compromisos y objetivos
asumidos en el momento de su fundación, en especial, aquél que se
refiere a "la búsqueda de la cooperación internacional para el logro de
una paz basada en la justicia" y ratifica su firme decisión de que
continuará trabajando para ello en los años por venir.
Buenos Aires, diciembre de 2004
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