El conflicto entre Sudán y Sudán del Sur y la mediación de la India

12 de diciembre de 2012
Sesión académica a cargo de Amarendra Khatua, Embajador de la República de la India en Argentina y Enviado Especial a Sudán y Sudán del Sur, organizada conjuntamente por el Comité de Asuntos Asiáticos y el Comité de Asuntos Africanos, de los Países Arabes y Oriente Medio
Por Soledad Altrudi

El miércoles 12 de diciembre, el Embajador de la India en Argentina, Amarendra Khatua, brindó en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales una conferencia sobre la situación y estado actual del conflicto entre Sudán y Sudán del Sur, la cual estuvo organizada conjuntamente por el Comité de Asuntos Africanos, de los Países Árabes y Oriente Medio y el Comité de Asuntos Asiáticos. Dicha sesión permitió a los presentes interactuar con una figura relevante en las negociaciones que ofreció su completa descripción de las variables y entrecruzamientos de fuerzas en esa región.

La particularidad de este encuentro radicó en que el Embajador abordó un tema no vinculado directamente con su trabajado como embajador, sino con su rol de enviado especial de la India para Sudán y Sudán del Sur. Para poder supervisar y lograr avances en las negociaciones entre estos dos países, India decidió enviarlo para actuar como facilitador a fin de efectuar una reunión donde intercambiar ideas, opiniones y criterios junto con los otros once enviados especiales de diferentes naciones que están trabajando en pos de resolver aquel conflicto.

Lo primero que el Embajador aclaró es que Sudán no es Somalia ni Afganistán, dado que este país supo ser, durante varios años, una potencia regional en sí misma. Esto se debe a que Sudán contaba y cuenta con petróleo, una base agrícola muy sólida, acceso al río Nilo y, además, es punto de conexión entre Asia y África. No obstante, manifestó que desde un tiempo en esta región el marco político sudanés, de origen musulmán, desestimó el marco cristiano en ese país. La situación y las complejas crisis que se fueron sucediendo llevaron a que, en julio de 2011, Sudán del Sur declarara su independencia respecto de Sudán y, de hecho, en esa fecha fue aceptado por las Naciones Unidas (ONU) como nuevo estado miembro. Esta abrupta división generó la existencia de dos Sudán, ambos africanos pero uno musulmán, con el Islam como religión, y el otro cristiano.

Continuó explicando que Sudán del Sur presenta un estado precario puesto que no cuenta con un establishment político ni orden establecido, sufre serios problemas de gobernabilidad, tiene una población desplazada y, si bien tiene petróleo, amplias extensiones de tierra y recursos minerales, no cuenta con una infraestructura adecuada que le permita desarrollar tales recursos.

Por otra parte, Khatua señaló que Sudán fue durante mucho tiempo uno de los países más liberales de la región, pero que ahora es sumamente respetuoso de las tradiciones islámicas. Además, debido a los problemas que enfrenta y a las sanciones internacionales que le han sido impuestas, el gobierno de Al-Bashir ha optado por la radicalización religiosa.

Luego, abordó en profundidad los puntos de conflicto entre los dos países, ahondando sobre todo en la cuestión de los beneficios derivados del petróleo. En cuanto a la cuestión del territorio y la frontera entre ambos países, hay 5 mil kilómetros de límite que es necesario volver a trazar y demarcar, además de los 8 km de la frontera que deben ser desmilitarizados. Asimismo, el embajador afirmó que si bien fueron resueltos casi todos los conflictos territoriales, aún hay zonas en disputa, particularmente Kordofán del Sur, Abyei y Nilo Azul. "Esto está requiriendo una solución rápida y eficiente porque desde la secesión de Sudán del Sur en julio de 2011 continúa abierta la disputa", afirmó el Embajador.

"Esto está requiriendo una solución rápida y eficiente porque desde la secesión de Sudán del Sur en julio de 2011 continúa abierta la disputa"

Prosiguió indicando que en estas tres regiones también se manifiesta el segundo gran punto de conflicto, vinculado a la explotación de los pozos petrolíferos y el reparto de los beneficios derivados de tal actividad. Ocurre que Sudán del Sur tiene todos los pozos que anteriormente había explotado y desarrollado Sudán, que no acepta esta situación de apropiación. "Sudán del Sur no ha desarrollado las industrias, tampoco ha desarrollado el marco económico, ni tiene la posibilidad de desarrollar esos pozos adecuadamente", planteó el disertante. A esta problemática se suma que el 85% de los pozos están en Sudan del Sur pero las instalaciones para el transporte, embarque y envío del crudo están en los puertos de Sudán. En cuanto a la división de las regalías petroleras, Sudán del Sur propone darle a Sudán USD $0.56 por barril, mientras que Sudán requiere USD $ 36 por barril. Por lo tanto, es necesario lograr una fórmula de mutuo acuerdo que permita compartir los ingresos petrolíferos, principalmente porque el 98% de los ingresos en la hacienda de Yuba (Sudán del Sur) provienen de las ganancias petrolíferas y Khartoum (Sudán) está enfrentando una brecha del 36% en su presupuesto debido a la secesión.

Por último, el Embajador Khatua resaltó otro gran problema entre los dos países sobre la población y sus desplazamientos. En Sudán del Sur viven pequeños agricultores que no tienen grandes propiedades dado que son minorías, mayormente cristianos y pobres. Actualmente, alrededor de 2 millones de sudaneses del sur están viviendo en Sudán debido a la nueva demarcación de la frontera. Es decir que esta situación implica un trastorno poblacional y demanda "un urgente reacomodamiento, desplazamiento y transferencia de estos nuevos pueblos". Además de esto, mencionó que en lo que es ahora Sudán del Sur se aloja el Ejército de Liberación de Sudán, por lo que este país apoya a los rebeldes de las 3 regiones mencionadas anteriormente, quienes acusan a Sudán de querer monopolizar el poder.

"Es necesario lograr una fórmula de mutuo acuerdo que permita compartir los ingresos petrolíferos"

Ante esta situación, reveló que los presidentes de los dos Sudán, Al-Bashir y Kiir Mayardit, se reunieron en septiembre y firmaron una serie de acuerdos, para cuya implementación es crucial la participación del mediador de la Unión Africana (UA), Thabo Mbeki. En la opinión del Embajador Khatua, "estos nueve acuerdos están, diríamos, no en una situación de punto muerto pero sí de gran dificultad en este momento".

En cuanto a la participación de la comunidad internacional, la ONU ha tratado de resolver esta controversia pero no ha tenido éxito y las sanciones que impuso sólo complicaron la situación. En líneas generales, ninguno de los dos países permite que partes neutrales puedan operar y entrar directamente a trabajar en regiones donde persiste el conflicto, como Darfur. En particular, Sudán percibe que la comunidad internacional no está apreciando lo que han hecho y por eso se radicalizó tanto el gobierno, al punto de que han decidido no dialogar ni con Estados Unidos ni con la Unión Europea. A su vez, el gobierno de Sudán está ahora en manos de partidos radicalizados que "no quieren perder tiempo, no quieren ceder absolutamente nada y, además, consideran que las promesas de la comunidad internacional no les ha brindado nada". Es por esto que afirman que no permitirán veedores internacionales ni "elementos foráneos" para resolver esta cuestión. Los únicos países a los que se les ha permitido cierta participación son China, que se mantiene bastante al margen en términos políticos, e India, país que ha otorgado millones de dólares en líneas de crédito para cooperación internacional. Estos dos países junto con Malasia tienen grandes intereses y controlan una gran porción del sector petrolero sudanés.

Lo que sí es muy importante destacar y así lo ha hecho el Embajador, es el rol de la UA en este conflicto. Por primera vez, todos los países africanos se han sentado y han acordado de forma conjunta que las sanciones de la ONU no funcionan. "También por primera vez, la UA ha presentado una iniciativa para decir: África puede negociar la paz por sí misma". Por lo tanto, es la primera vez que se ve a la UA ejerciendo presión para llevar la paz a estos países y es realmente importante mediar la paz en un país africano de la mano de un liderazgo africano. Sobre todo teniendo en cuenta la dificultad que esto representa, dado que, según explicó el Embajador, los presidentes africanos no son realmente líderes regionales sino líderes tribales. La excepción es justamente el enviado especial de la UA, Thabo Mbeki, quien sí cuenta con un liderazgo más regional y es quien logró que los presidentes sudaneses se sentaran a la mesa de negociación.

Finalmente, es la opinión del Embajador que "Sudán del Sur debe desarrollar los recursos petrolíferos, la agricultura, la infraestructura y los servicios. Con ayuda de India y China tiene que administrarse a sí misma de manera eficiente dado que ya es un país independiente". Respecto de la situación actual, él entiende que los acuerdos han mejorado las cosas en cierta medida, pero aún resta mucho por hacer y que, si no se resuelven los conflictos, las milicias presentes se encargarán de generar muchos más problemas. Por lo tanto, es vital lograr una fórmula que acerque la paz y por esto los próximos 8-9 meses serán clave en el desarrollo de esta crisis.

Amarendra KhatuaFue Director de Asuntos Consulares en dos periodos y Director de Finanzas del Ministerio de Relaciones Exteriores en Nueva Delhi. De 2002 a 2005 estuvo destinado a la Misión Permanente de la India ante las Naciones Unidas en Nueva York. Fue Embajador ante Costa de Marfil de 2007 a 2010. A comienzos de este año fue designado Enviado Especial del Gobierno de la India a Sudán y Sudán del Sur y desde septiembre es Embajador ante la Argentina, Uruguay y Paraguay

Más información:

The Guardian
Human Rights Watch
Escola de Cultura de Pau
AllAfrica

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