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Rusia y Argentina: procesos socioeconómicos desde la transición
democrática
Seminario organizado conjuntamente por el CARI y la Universidad
Nacional de San Martín (UNSAM)
Miércoles 17 de agosto de 2011
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La participación de la sociedad civil, luchas por los
Derechos Humanos y democratización
Enrique Peruzzotti
por Marina L. Tomasotti
Enrique Peruzzotti comenzó especificando el trabajo
realizado en su investigación, donde se basó en una forma distintiva de
política que surge de la sociedad civil, procurando una comparación de
ciertas similitudes y diferencias entre el proceso ruso y el argentino.
El profesor explicó que gran parte del discurso y de
la producción académica sobre la sociedad civil a mediados de los
´80 tanto en América Latina como en Europa del Este, se inició en
sociedades que se encontraban bajo dos tipos de regímenes
autoritarios: uno burocrático-autoritario en América Latina y
regímenes de tipo soviético en la Unión Soviética y Europa del Este.
En aquél momento, comenzó a haber una reflexión acerca de
reconstituir formas de producción cultural e incluso formas
políticas autónomas a estos regímenes. "Así surge así la necesidad
de reconstruir un espacio social e institucionalizado con autonomía
bajo el rótulo de sociedad civil", sostuvo.
Peruzzotti continuó señalando que en América Latina
surgieron autores de tradición gramsciana que comenzaron a pensar en
el papel de la sociedad civil durante la transición; y por otro
lado, surgieron también diversos autores de países como Polonia,
Hungría y Checoslovaquia que analizaban la posibilidad de generar
procesos de cambio y desafiar al régimen soviético, evaluando
aspectos novedosos y superadores de anteriores fracasos, como el
caso de la revolución rusa de 1956. El disertante destacó que de
esta manera se comenzó a pensar el papel distintivo de la sociedad
civil, tanto en el proceso de democratización, como en el de
transición y de consolidación democrática.
Seguidamente, Peruzzotti planteó la aparición de un
nuevo actor tanto en Argentina como en otras sociedades civiles de
América Latina, que permitió la difusión de un nuevo tipo de
lenguaje y estilo de hacer política, como es la aparición del
"movimiento de derechos humanos". Argumentó que el movimiento de
derechos humanos introdujo una forma de politización orientada a
delimitar institucionalmente a la sociedad civil respecto del
Estado, incorporándole a la tradición política y democrática
argentina una dimensión liberal, que buscaba estabilizar la relación
sociedad-Estado a través de un discurso de derechos fundamentales y
posicionando a la sociedad civil como autónoma frente al Estado.
A continuación, resaltó que la receptividad del
discurso de derechos humanos en Argentina comenzó a crecer cuando se
inició el proceso de transición democrática; y aclaró que luego
sería tomado por la administración de Raúl Alfonsín como uno de los
elementos centrales de su política de consolidación democrática.
Peruzzotti explicó también el legado de la sociedad
civil con este tipo de políticas. En palabras del orador: "Se
generó una serie heterogénea de movimientos sociales, proliferando
las ONGs que buscan no solo proteger a la sociedad civil de formas
de intervención discrecional por parte del Estado sino que también
buscan constitucionalizar al Estado, sumado a que pretenden una
política de rendición de cuentas (accountability)". Es
decir, que surgieron distintos actores orientados por una agenda
cuyos objetivos eran mejorar la fiscalización al Estado y denunciar
actos de irregularidad, corrupción y violación de derechos.
Peruzzotti consideró que esta forma de actuación política por parte
de la sociedad civil constituyó una innovación cultural y política
significativa.
En su investigación analizó el desarrollo de los
distintos momentos de la política de rendición de cuentas,
principalmente en la década de los ´90 en Argentina, donde hubo
distintos actores tanto de la sociedad civil como del periodismo que
denunciaron actos de ilegalidad estatal, los cuales logran suscitar
un apoyo masivo de la ciudadanía y despertaron el apoyo
internacional. Peruzzotti destacó la aparición de un periodismo más
crítico capaz de encabezar mayores denuncias, y que hizo conocer al
público distintas instancias de aparentes actos de corrupción
estatal.
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"Es importante destacar la
aparición de un periodismo más crítico capaz de encabezar
mayores denuncias, y que hizo conocer al público distintas
instancias de aparentes actos de corrupción estatal" |
Luego, el profesor explicó cómo estas políticas y
demandas tuvieron poca receptividad en términos de reformas
institucionales y de respuesta por parte de las agencias estatales.
Y expuso cómo esta política, que buscaba reformar los modos de
representación incorporando un elemento de rendición de cuentas,
devino en un discurso anti-político ante la frustración de las
demandas que aparecieron con las protestas de los años 2001/2002
bajo el discurso "que se vayan todos".
Peruzzotti finalizó su disertación señalando rasgos
comparativos entre Rusia y Argentina a partir del análisis de la
política de derechos humanos: en primer lugar, ambos países cuentan
con formas de política y discursos similares. La diferencia radica
en que, en Argentina, resultó ser un proceso exitoso, dado a que
logró movilizar a amplios sectores de la opinión pública e
incorporarlo en la agenda política. En cambio, en el caso ruso, la
trayectoria fue más disímil y errática y el discurso no logró
penetrar en la sociedad rusa de ese momento. A su vez, en la
transición rusa, a diferencia de la argentina, se debió crear una
nueva sociedad política, partidos políticos y sistemas electorales
de cero, en tanto que en Argentina debieron simplemente recrearse.
Otro problema que encontró esta forma de política en Rusia, fue la
asociación del discurso de derechos humanos con ciertas agencias y
organismos occidentales. Se desafiaba la credibilidad de estas
asociaciones en Rusia.
Peruzzotti concluyó su exposición resaltando que, en
realidad, estas formas novedosas de política y discursos están
presentes en ambas sociedades, aunque señaló que la trayectoria y el
impacto fueron muy distintos en Rusia y en Argentina.
Enrique Peruzzotti. Profesor del Departamento de
Ciencia Política y Estudios Internacionales, UTDT
Para más información:
-
Secretaría de Derechos Humanos de la República Argentina:
http://www.derhuman.jus.gov.ar/
-
Russian Review of Social Research:
http://www.cisr.ru/index.en.html
Los efectos en la estructura social de las reformas de
mercado y el surgimiento de nuevos pobres
Gabriel Kessler
por Guadalupe Baricco Prats
Gabriel Kessler realizó una disertación comparando los
procesos de emergencia de la nueva pobreza en Argentina y en Rusia.
Comenzó por aclarar cuestiones terminológicas afirmando que, al tratarse
de nueva pobreza, la comparación es inherente al concepto. En su
opinión, dicho término es generalmente utilizado para referirse al
surgimiento de un nuevo tipo de pobreza al que determinado país no está
acostumbrado, y constituye un nombre común para llamar a un fenómeno
encarnado por sujetos distintos en cada país.
Asimismo, planteó que, teniendo en cuenta que la
estructura de empleo varía según el país, de igual manera la
emergencia de estos nuevos sectores es diferente dependiendo del
país en cuestión. Para Kessler, en Argentina el nacimiento y
desarrollo de la nueva pobreza se estructuran en "olas": la primera
de ellas se enmarca en la dictadura militar, momento en que la nueva
pobreza se inicia con un grupo que antiguamente pertenecía a la
clase media, y que ahora se encuentra en esta nueva condición debido
a la depreciación de los salarios y el cierre de comercios. La
segunda ola se ubica en la década del 90, cuando se acentúa la
situación a raíz de la privatización de empresas públicas y el
aumento del desempleo. Por último, la tercera ola comienza con la
crisis del 2001, a partir de la cual se agudiza aún más la cuestión.
Esta es la ola que más afecta la nueva pobreza.
Según indicó el orador, este proceso no
necesariamente ubica a los nuevos pobres en una situación
inamovible, sino que es posible observar sectores en condiciones de
inestabilidad: aquellos que se empobrecieron, pudiendo luego mejorar
su situación y eventualmente reincidieron en la pobreza. A su
juicio, el desenvolvimiento de la nueva pobreza no ha sido
totalmente negativo; en sus propias palabras, "hoy vemos con mayor
optimismo que muchos de los empobrecidos en 2001 pudieron mejorar su
situación".
Por el contrario, Kessler remarcó que en el caso de
Rusia se habla de "tsunami" dado que es un momento específico el que
genera la nueva pobreza: concretamente, se trata de las reformas
económicas liberales aplicadas tras la caída del mundo soviético.
Esta primera diferencia de origen entre ambos países, tal cual
expuso, impacta en la experiencia de empobrecimiento que cada país
afronta.
A continuación, el autor presentó cinco puntos de
comparación entre Argentina y Rusia respecto del fenómeno de la
nueva pobreza:
Primeramente, "tanto en Rusia como en Argentina la
nueva pobreza afecta a los trabajadores", según sostuvo, lo cual no
es completamente evidente. Mencionó, a su vez, que en Europa
occidental el uso del concepto "nueva pobreza" suele hacer
referencia a los excluidos del mercado de trabajo, mientras que en
Argentina y en Rusia está más bien presente la idea de trabajadores
pobres, propia del mercado de trabajo norteamericano. Lo anterior,
entonces, identifica a la nueva pobreza como un subproducto de las
pautas de distribución del ingreso que en determinado momento
caracterizan a una sociedad.
Luego, Kessler resaltó que en Argentina, al igual que
en Rusia, existe un grupo central, dentro de los mismos trabajadores
pobres, constituido por los trabajadores del estado. En el caso
ruso, dicha situación refiere a trabajadores públicos que en un
pasado se desenvolvían en empresas del estado soviético y, una vez
disuelto dicho régimen, permanecieron insertos en el mercado de
trabajo, pero totalmente empobrecidos. De manera similar, en
Argentina, especialmente en las provincias más pobres, durante la
década del 90 gran parte de los empobrecidos eran trabajadores
públicos.
El tercer punto de comparación surge en vistas de que
"la nueva pobreza nace de un entrecruzamiento complejo entre
cuestiones políticas y cuestionas técnicas", destacó. Kessler indicó
que en Argentina la nueva pobreza se inició durante la dictadura
militar, lo cual puede constatarse en la distribución del ingreso
hacia 1977. Sin embargo, dada la imposibilidad de realizar
investigaciones sociales en dicho momento, el fenómeno recién se
hizo conocido en el espacio público a partir de la restauración
democrática. En este sentido, el primer estudio al respecto data de
1984. De manera similar, Kessler sostuvo que en la Unión Soviética
los propios investigadores sociales no tenían una postura definida
en cuanto a la existencia o no de la pobreza, teniendo en cuenta que
no era posible investigar libremente dicho fenómeno. Luego de
liberalizado el régimen, la nueva pobreza se hizo sentir en el
ámbito público, razón por la cual surgieron cuestionamientos
respecto de si en realidad ya existía una pobreza invisible e
indefinible con las herramientas disponibles.
Adicionalmente, el orador expuso que la nueva pobreza
plantea en ambos países el desafío de su medición. En Argentina, el
desarrollo de la nueva pobreza señala que los indicadores
previamente empleados para medir la pobreza (usualmente ligados a
carencias estructurales de vivienda y educación) no poseían la
sensibilidad suficiente para estudiar la pobreza reciente. Rusia
vivió una situación similar, según comentó Kessler, dado que la
caída del régimen soviético implicó una profunda discusión en cuanto
a la mejor manera de medir la nueva pobreza. De esta forma, el autor
subrayó que la perspectiva desde la cual se analiza la pobreza
condiciona la clase de pobreza que puede encontrarse en la realidad,
y añade que ésta es la cuestión que hoy detectamos en el centro del
espacio público argentino. "La visualización de la nueva pobreza es
circunstancial a la construcción de indicadores para observarla",
notó el autor.
Seguidamente, Kessler se pronunció acerca de un tema
central en ambos países, como lo es la ausencia de políticas
concretamente destinadas a los nuevos pobres. Indicó que en
Argentina, durante los años 90, las políticas con alta focalización
territorial no lograban identificar a los nuevos pobres,
caracterizados fundamentalmente por la dispersión territorial.
Circunstancia semejante ocurrió en Rusia, donde "las primeras
políticas no estaban enfocadas en estos sectores, sino que tenían un
carácter muy disperso y de poca accesibilidad a determinados
grupos", según remarcó el disertante. En el caso argentino, puede
apreciarse que los nuevos pobres fueron desarrollando una
resistencia a ser identificados como tales; una manifestación de
dicha identificación es demandar políticas consideradas "para los
pobres".
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"La visualización de la nueva
pobreza es circunstancial a la construcción de indicadores para
observarla" |
Sin embargo, Kessler sostuvo que esta situación fue
modificándose gradualmente, cuando en el 2001 se produjo un
importante ingreso de las políticas sociales orientadas a los nuevos
pobres. Por tal razón, dichos sectores comenzaron a efectuar fuertes
demandas, y el capital cultural con que contaban les era útil para
hacer uso de su ciudadanía en pos de pugnar por beneficios. En
Rusia, por el contrario, no ocurrió esto, sino que el capital
cultural heredado actuó negativamente, considerando que no había una
legitimación de la demanda individual por derechos sociales, sino
que éstos eran legitimados en base a la pertenencia colectiva. Por
lo tanto, aquellos que poseían un capital cultural mayor (esto es,
grados universitarios o una mayor posición en la estructura
colectiva) se veían peor situados para realizar demandas en su
beneficio.
Asimismo, Kessler destacó como cuestión peculiar que
en Argentina durante los 90 y en la Unión Soviética, es factible
señalar un fenómeno paradojal: se presentaba una modernización de la
economía y la estructura productiva (dado el aumento de la clase
media), a la vez que se daba una declinación de las condiciones
sociales. Esto refleja, en palabras del disertante, "un
trastrocamiento de las pautas clásicas de movilidad social".
Posteriormente, el orador apuntó que en ambos países
se ha desarrollado una "estetización" de la pobreza; encarnada, en
el caso ruso, por personas empobrecidas que realizan algún tipo de
conversión a valores espirituales, religiosos o incluso ecológicos
que legitiman el bajo consumo como una manera de adaptarse
activamente a su nueva situación. En Argentina, se han observado
circunstancias similares, produciéndose también una
"espiritualización del empobrecimiento". Sin embargo, para Kessler
la diferencia entre ambos casos estriba en que, mientras en Rusia se
ve una preocupación de los autores por una adscripción de los nuevos
pobres a políticas autoritarias, en Argentina esto no se ha
advertido.
Finalmente, consignó que la pregunta que subyace a
los textos analizados se refiere al futuro de la categoría "nueva
pobreza". En su opinión, los nuevos pobres y los pobres
estructurales constituían la manera en que se pensaba la pobreza
durante los años 80 en Argentina. A fines de la década del 90, sin
embargo, esta categorización perdió cierto valor, y la dinámica de
la pobreza pasó a dividirse entre un amplio grupo con una
aceleración de la entrada y salida de la pobreza, en función de la
creciente descentralización del mundo del trabajo, y un fuerte
núcleo de familias excluidas de dicha dinámica, concentrando el gran
cúmulo de desventajas. Kessler manifestó que esta doble
configuración fue la que primó en la Argentina hasta la crisis de
2001; por lo tanto, hoy la pregunta es si tiene sentido continuar
hablando de "nueva pobreza", tomando en consideración que desde 2001
aquellos que poseían determinado capital cultural y social lograron
ulteriormente salir del empobrecimiento. Por otro lado, sostuvo que
en Rusia la preocupación se centra en la reproducción
intergeneracional de la nueva pobreza, cuestión que -según el
orador- no resulta apropiada de plantear para el caso argentino,
aunque sí se ha esbozado en otras partes de América Latina respecto
de la desigualdad; y finalmente aclaró que dichas problemáticas se
recogen en el último informe de desarrollo humano del PNUD (Programa
de Naciones Unidas para el Desarrollo) de Latinoamérica.
Por último, Kessler agregó que posiblemente trabajos
futuros adopten el concepto de "nueva pobreza" como una categoría
correspondiente a un momento particular de la Argentina, y no como
una condición actual; y concluyó que es en este sentido que la
comparación con Rusia ha permitido remarcar llamativos puntos en
común.
Gabriel Kessler. Investigador CONICET con sede en
la Universidad de La Plata.
Para más
información:
- NUSO.
Revista Nueva Sociedad. Democracia y política en América Latina:
http://www.nuso.org
-
CEPAL. Comisión Económica para América Latina y el Caribe:
http://www.eclac.org/publicaciones/xml/9/33749/RVE95KesslerDiVirgilio.pdf
-
Asociación Argentina de Especialistas en Estudios del Trabajo:
http://www.aset.org.ar/congresos/5/aset/PDF/BEVILACQUA.PDF
La ilusión del mercado: Estado, empresarios y reforma
económica
Gastón Beltrán
por
Laura Bibiana López
Gastón Beltrán abrió la disertación comentando
su experiencia de trabajo con Jeffrey Hass, profesor del Departamento de
Sociología de la Universidad de Richmond; un experto en temas sobre
cambio social en Rusia y Europa del Este, al cual no conoció
personalmente. Mencionó que este proyecto comparativo sobre Rusia y
Argentina planteaba un desafío enorme para ambos especialistas. A pesar
de esta dificultad inicial, admitió que –luego de intercambiar
información con su contraparte- encontraron muchos puntos de contacto
que no se imaginaban a priori.
En este sentido, Beltrán explicó cómo
decidieron enfocarse en los puntos en común, más que en las diferencias,
que surgieron de la labor comparativa. El eje central de su trabajo fue
que en el periodo de transición hacia reformas de mercado de finales de
los años ochenta e inicio de los noventa, tanto en Rusia como en
Argentina, un número importante de actores económicos y políticos
apoyaron reformas que en el mediano o largo plazo resultaron
perjudiciales para sus intereses. A partir de esta observación, los
autores se preguntaron por qué tanto los gerentes de las empresas
industriales de la Unión Soviética como los gerentes de los intereses de
ciertos sectores empresariales del capital local en Argentina, apoyaron
las reformas de la economía de mercado.
Beltrán relató esta inquietud planteada
junto con su contraparte: ¿por qué estos actores económicos y
políticos actuaron de manera perjudicial para sus intereses? Sobre
todo, teniendo en cuenta que estos actores cuentan con capacidad
para influir sobre esas decisiones estratégicas en aquel momento.
Para responder, Beltrán planteó el
contexto histórico previo a las reformas, según lo definió con Hass,
para cada caso. En Rusia, las empresas industriales soviéticas
funcionaban con el sistema de los planes quinquenales. Por lo tanto,
la colocación de su producción estaba asegurada por los convenios
que había con los proveedores (que eran, básicamente, otras empresas
del estado). Además, estas empresas estaban subvencionadas por el
estado y no era posible la quiebra; "salvar o no a la empresa tenía
que ver más con una cuestión política que económica", indicó. En
Argentina los empresarios habían crecido amparados por un sistema de
subsidios y protección estatal donde no tenían que preocuparse por
la competencia externa. Entonces, en los años noventa descubrieron
que con la apertura de los mercados y desprovistos de la protección
del estado (a la que estaban acostumbrados hasta aquel momento), se
veían obligados a competir con jugadores internacionales mucho más
poderosos que ellos.
Beltrán explicó que Hass y él se
sorprendieron con estos casos, ya que no se cumple la teoría
económica clásica. Para ésta, los actores racionales toman
decisiones en función de su evaluación de costos y beneficios,
analizando la situación pasada y presente para prever el futuro.
Beltrán aclaró que se supone que, cuando
un actor toma decisiones lo hace en función de las expectativas
desarrolladas sobre el futuro; no está pensando desde un lugar de
tabula rasa, sino que cuenta con información sobre el pasado para
elaborar sus expectativas sobre el futuro. "Está pensando desde un
lugar que está construido a partir de su propia historia como actor
y su historia en la sociedad en la que está", sostuvo.
Por lo tanto, ante la diferencia entre la
teoría y el comportamiento real de los actores económicos
analizados, Beltrán y Hass decidieron contemplar los aspectos más
complejos del entorno para intentar explicar cómo el contexto tanto
en Rusia y en Argentina fue un factor influyente en esa toma de
decisión.
Beltrán agregó que, generalmente, la única
referencia que los actores económicos tienen para tomar decisiones
es elaborar sus proyecciones respecto del futuro basándose en lo que
conocen sobre el pasado, y se crean supuestos sobre la manera en que
se desarrollarán los acontecimientos próximos.
Seguidamente, Beltrán manifestó que su
trabajo sobre las decisiones de los actores económicos se basó en
tres dimensiones vinculadas entre sí: la información ambigua sobre
las reformas, las expectativas de que las reformas fracasarían y la
percepción de los actores de que podía cambiarse la autonomía de
decisión.
En cuanto a la primera dimensión, la
ambigüedad sobre las reformas, Beltrán argumentó que en ninguno
de los dos países estaba claro cómo serían las reformas ni su
objetivo. En Argentina se hablaba de principios muy abstractos,
difíciles de concebir en el ámbito cotidiano. En Rusia había muy
fuertes discusiones dentro del gremio sobre el alcance que tendrían
las reformas. En consecuencia, Beltrán y Hass concluyeron que los
actores económicos interpretaron que estas reformas no serían tan
radicales ni los perjudicarían tanto.
Con respecto a la segunda dimensión, que
las expectativas de que las reformas fracasarían, el
disertante señaló que los actores económicos tanto en Rusia como en
Argentina especularon con que el estado no lograría implementar
todas las ambiciosas reformas planeadas y, por lo tanto, no tenía
sentido realizar ajustes costosos para adaptarse a un escenario que
probablemente fracasaría.
El último factor analizado fue la
percepción de los actores de que podía cambiarse la autonomía de
decisión. En el caso de Argentina, el expositor indicó que la
discusión central giraba en torno a la percepción de que anteriores
proyectos de reformas estatales en América Latina habían fracasado
debido a que históricamente existieron estados que controlaron de
forma asfixiante a la economía y que no permitieron que las formas
de mercado funcionaran por sí mismas. Dada esta suposición, se
esperaba que, si el estado se retirara un poco de la actividad
económica, le permitiría al sistema actuar más libremente y la
economía crecería mucho más y mejor. En Rusia, los gerentes de las
empresas industriales soviéticas argumentaban que no se podía tomar
ningún tipo de decisión porque tradicionalmente éstas siempre
estaban controladas por un estado regulador que controlaba con
planes quinquenales qué y cómo producir y a quién vender. Entonces,
los gerentes creyeron en que las reformas les permitirían tener
mayor autonomía en la toma de decisiones. Beltrán planteó que tanto
en Argentina como en Rusia los gerentes y los empresarios
descubrieron tarde algunos de los efectos negativos que estas
reformas acarrearían y en qué medida esas reformas -que habían
apoyado- eran un factor notablemente perjudicial para sus intereses.
El profesor terminó su disertación
comentando las conclusiones generadas con este trabajo. El ejercicio
de comparación de las dos situaciones en Argentina y Rusia podía
trasladarse a un plano de bloques; es decir, se logró elaborar una
comparación entre América Latina y la ex URSS que mostró las mismas
características. Asimismo, el trabajo permitió ver en qué medida ni
Rusia ni Argentina son casos excepcionales, pues encontraron puntos
en común que permitieron generalizar conclusiones que, en términos
académicos, usualmente se piensan como condiciones aplicables a
casos ocasionales.
Gastón Beltrán. Investigador CONICET y Profesor del Departamento
de Sociología de la Universidad de Buenos Aires
Para más información:
- Sánchez Sánchez, José, "La caída de la URSS y la difícil
recomposición del espacio ex soviético", UNED, Madrid, 1996, Papeles
de geografía Nº 23-24, páginas 283-298:
Disponible en:
dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=105549&orden=0
- Sconfienza, María Eugenia, "Implementación de políticas
neoliberales: los casos de Chile y Argentina", en Centro Argentino
de Estudios Internacionales, Programas América Latina, 2005:
http://www.caei.com.ar/es/programas/latam/06.pdf
- Historia en la Guía 200, "El Plan quinquenal de Stalin":
http://www.laguia2000.com/rusia/el-plan-quinquenal-stalin
Modernización agraria, conflictos por la propiedad del
campo y movilizaciones rurales
Karina Bidaseca
por
Nicolás Restrepo Jaramillo
A partir de los procesos de desregulación
económica iniciados en los años 90’s, han estado a la orden del día los
procesos de apropiación de tierras por parte de grandes empresas
agroindustriales. El problema surge en muchos casos cuando esas tierras
han sido tradicional e históricamente hogar de comunidades indígenas y
campesinas, poblaciones con regímenes de tenencia de la tierra distintos
a los que plantean los principios de la propiedad privada. La
especialista Karina Bidaseca describe la situación en Latinoamérica y
especialmente en Argentina, explica que la concentración de la propiedad
de la tierra en manos de agroholdings privados ha propiciado no solo la
extensión de los monocultivos en detrimento de la seguridad alimentaria
de la población, sino también el despojo por vías legales de infinidad
de hectáreas, a favor del "desarrollo económico", la asimilación a la
economía mundial y las demandas del mercado global.
Seguidamente, la profesora Bidaseca
presentó el caso de la comunidad que vive en el lote El Ceibal en la
provincia de Santiago del Estero, sobre el que ha venido trabajando
con su grupo de investigación durante varios años. "Es tan solo un
ejemplo más de estas dinámicas de exclusión e invisibilización al
que están siendo sometidas identidades culturales alternas a la que
homogeniza el libre mercado", manifestó.
Desde hace dos décadas que en Argentina
puede verse el avance del despojo, lo que Bidaseca considera que
puede entenderse desde una perspectiva de "historia larga" como la
continuación de las políticas de apropiación de las tierras
"desérticas" iniciadas en el siglo XIX (siendo este proceso uno de
los hitos fundacionales para la nación). No obstante, la experta
sostuvo que el proceso actual ya no responde a un afán latifundista
de corte "feudal", sino más bien al modelo agroindustrial que ha
venido transformando el vasto territorio del país en un paisaje
monótono en el que la soja destinada a la exportación aparece por
todas partes; lo que muchos estudiosos han llamado la "sojización".
"Las nuevas lógicas del mercado propias de
un entorno económico desregulado (a partir del Decreto 2284 de 1991
sobre Desregulación Económica en Argentina y del fin de la Unión
Soviética en Rusia) permitieron que se profundicen este tipo de
conflictos, siendo la acumulación de tierras para agroindustria el
motor de la expansión de los mismos sobre tierras privadas o en
búsqueda de la privatización de las tierras fiscales"- Karina
Bidaseca.
Bidaseca considera que este escenario no
solo refleja la situación del campesinado y los pueblos indígenas
que se enfrentan a la acumulación de unas tierras (cada vez más
valiosas por cuenta de la sojización), sino también los impactos
negativos del modelo económico impuesto.
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"Las nuevas lógicas del
mercado propias de un entorno económico desregulado (a partir
del Decreto 2284 de 1991 sobre Desregulación Económica en
Argentina y del fin de la Unión Soviética en Rusia) permitieron
que se profundicen este tipo de conflictos, siendo la
acumulación de tierras para agroindustria el motor de la
expansión de los mismos sobre tierras privadas o en búsqueda de
la privatización de las tierras fiscales" |
A continuación, Bidaseca advierte que, si
bien la sojización atraviesa el problema analizado en la provincia
de Santiago del Estero, no es el eje principal de la disertación. El
foco de Bidaseca es el debate en torno a la invisibilización que
estratégicamente se ha hecho de la población campesina de El Ceibal
para facilitar así la negociación y el uso de unos territorios
dentro de una lógica propia del mercado. La disertante señala que un
aspecto particular de este caso fue el pago de las obligaciones
adquiridas por un banco quebrado a sus acreedores, y el posterior
empoderamiento y agenciamiento que la población campesina logra para
que su presencia y voz sea reconocida como válida en medio de un
litigio que hasta el momento se había dado en términos
exclusivamente jurídicos. Según Bidaseca, a partir de esto surge un
discurso de corte "culturalista". Sin embargo, sostiene que el
problema de la sojización (entendida esta como la consecuencia
lógica de la desregularización agrícola) es el enlace y el punto de
comparación con la problemática rusa ya que este es el eje común
entre ambos casos; el vértice de la transformación
político-económica.
Según Bidaseca, en el caso ruso también se
ha vivido durante los últimos 20 años un proceso de transición desde
una economía dirigida a una liberalizada, en donde las inmensas
extensiones de territorio permiten una fuerte concentración de la
tierra, lo que posibilita la práctica de una "agricultura sin
agricultores", altamente tecnificada y con posibilidad de
especulación con sus precios, así como también con el de los
productos que estas generan.
Bidaseca centró su relato en que en El
Ceibal hay un proceso de empoderamiento de una población de 250
familias campesinas que, al enterarse en 2005 de que su territorio
ancestral sería rematado por un banco que demuestra poseer un
registro dominial sobre el mismo, deben enfrentarse al peligro de
perder 30.000 hectáreas que han venido explotando por generaciones
sin necesidad de titulaciones. Esta situación los obliga a
desarrollar un repertorio de movilizaciones sociales para que se
reconozca su derecho pertenencia de hecho sobre las tierras, según
la ley 23302 (en la que se estipula el derecho a la posesión de la
tierra para quienes llevan más de 20 años usufructuándola). No
obstante, parte del problema es que en la provincia de Santiago del
Estero más del 55,5% de las tierras están afectadas por tenencia
"precaria" y sin límites definidos en sus linderos. Bidaseca cuenta
que la resonancia de estas movilizaciones en la prensa y en el poder
político, permitió la suspensión del remate, pero lamenta que esto
no sea otra cosa que "un nuevo episodio de la cada vez más frecuente
judicialización de los conflictos por la tierra en Argentina".
Bidaseca destaca que en ambos países las
nuevas lógicas del mercado propias de un entorno económico
desregulado (a partir del Decreto 2284 de 1991 sobre Desregulación
Económica en Argentina y del fin de la Unión Soviética en Rusia)
permitieron que se profundicen este tipo de conflictos, siendo la
acumulación de tierras para agroindustria el motor de la expansión
de los mismos sobre tierras privadas o en búsqueda de la
privatización de las tierras fiscales.
La disertante señala que, si bien en Rusia
la población en el campo es mucho mayor que en Argentina, las
similitudes son evidentes en dos dimensiones; una es la acumulación
de la tierra para agro negocios, y la otra es la movilización social
para enfrentar esta acumulación.
En palabras de Bidaseca, "ambos países son
"espacios vacios" con un potencial de producción alimenticia mucho
mayor al que tienen actualmente en oferta, lo que los convierten
puntos nodales para la inversión en alimentos y el encarecimiento
programado de los mismos y de las tierras productivas".
La profesora agregó que en Rusia cada vez
es mayor el fenómeno de los agroholdings y la acumulación de la
tierra en pocas manos. En tan solo 6 años han pasado a poseer el 10%
de la tierra cultivable cuando antes tenían el 4%, sin que se de al
día de hoy una movilización social tan organizada como la que
presenta Santiago del Estero.
Bidaseca concluye que, a pesar de haberse
detenido el remate de El Ceibal en Santiago del Estero y se hayan
realizado acuerdos entre los sojeros y los campesinos para la
protección de estos últimos, los conflictos en ambos países aún
tendrán mucho mas para dar debido a que el modelo productivo sigue
en auge y la demanda de alimentos será cada vez más una oportunidad
de negocio altamente rentable para los actores que han decidido
hacer de esto una lucrativa forma de explotar la tierra.
Karina Bidaseca. Investigadora CONICET en IDAES-UNSAM y
Profesora de Sociología y Estudios Poscoloniales de la UNSAM y la
UBA
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