La situación de las Fuerzas de Paz en Haití (MINUSTAH)

4 de septiembre de 2012
Sesión académica a cargo del Coronel Hernán Ramírez Coydán, Agregado de Defensa y Militar en la Embajada de Chile, organizada por el Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos
Por María Pilar García Plorutti

La sesión académica tuvo como principal motivo abordar la situación de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) con hincapié en la participación de Chile en dicha misión.

A modo de introducción, el Coronel Hernán Ramírez Coydán explicó los diferentes estadíos que han atravesado las Operaciones de Paz (OMPs) remarcando particularmente su evolución y las características que éstas han ido adquiriendo, y cómo se corresponden estrechamente con la coyuntura histórica particular en la que se inscriben. De este modo, las OMPs de primera generación, clásicas o tradicionales se caracterizan por su naturaleza consensual, buscando principalmente el arreglo de controversias entre las partes y supervisando el cumplimiento del alto al fuego, además de contar con el consentimiento del Estado anfitrión, rigiendo la imparcialidad y el uso de la fuerza sólo en caso de legítima defensa. A modo de ejemplo mencionó el Grupo de Observadores Militares de las Naciones Unidas en la India y el Pakistán (UNMOGIP) establecido en 1949 en el estado de Jammu y Cachemira.

Luego, el disertante explicó que los casos singulares de Rwanda en 1994 y Somalia un año después, dieron lugar a un cambio significativo en materia de operaciones de paz, ya que en un escenario mundial transformado, se percibió un incremento de las intervenciones multilaterales, por lo que los países miembros se vieron obligados a aportar un mayor número de tropas y observadores, trabajando conjuntamente con otras tantas nuevas organizaciones no gubernamentales frente a nuevas problemáticas, como desplazados y refugiados, por ejemplo.

Las Operaciones de Paz de segunda generación, sin mayores diferencias que las de primera generación, son aquellas cuyo objetivo central es también pacificar una situación inestable y conseguir que las partes lleguen a un acuerdo por medios pacíficos. Ahora, su distinción radica en su mandato y composición en tanto se suma un componente civil y policial mientras se complejizan sus funciones, al estar encargadas de supervisar los derechos humanos, controlar procesos electorales, de desarme, desmovilización, etc. Dentro de estas OMPs de segunda generación pueden encontrarse como casos más significativos, el de Namibia (UNTAG) y Camboya (UNTAC).

En cuanto a las OMPs de tercera generación, éstas se adscriben a un contexto de optimismo y confianza en las Naciones Unidas tras el fin de la Guerra Fría. Estas operaciones de paz se caracterizaron por el incumplimiento de la imparcialidad y el ejercicio del uso de la fuerza, sin ser empleada necesariamente en situaciones de legítima defensa. Como ejemplos paradigmáticos, pueden citarse la Operación de Naciones Unidas en el Congo (ONUC) y la Fuerza de Protección de las Naciones Unidas en Yugoslavia (UNPROFOR).

Por último, las OMPs de Cuarta Generación asumen los cambios introducidos por las OMPs de tercera generación, resultando entonces en operaciones que contemplan la facultad del uso de la fuerza dado el carácter de la situación de conflicto en cuestión que así lo requiere. Se caracterizan también por la multiplicidad de actores presentes conjuntamente, constituyendo grupos más numerosos. Entre éstas se encuentra la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) y precisamente, el caso particular de Haití (MINUSTAH).

Seguidamente, el Coronel Ramírez Coydán celebró que la región latinoamericana se encuentra fuera de las zonas geográficas de mayor violencia política en el mapa mundial actual. Congruentemente, destacó la participación de países como la Argentina, Brasil y Uruguay, los cuales proveen significativa cantidad de personal a las fuerzas de paz.

Haciendo particular referencia a Chile y su participación en Operaciones de Paz, se refirió a los fundamentos jurídicos enunciados tanto en la Constitución Política de la República de Chile como en el Libro de Defensa. Éstos han ido evolucionando de modo que la Ley 20.297, sancionada en el año 2008 en modificación de la Ley 19.067, determina las normas fundamentales para la participación de tropas chilenas en operaciones de paz y establece: (a) la fijación de un mecanismo ágil de información al Congreso Nacional sobre las misiones en las cuales participa el país, (b) la creación de una Comisión Interministerial de Operaciones de Paz como órgano de consulta y con la función específica de asesorar al Ministerio de Relaciones Exteriores y al Ministerio de Defensa Nacional, (c) la regulación del procedimiento por el cual el Presidente informa y solicita al Senado su pronunciamiento sobre la participación de una operación determinada, (d) el mecanismo de autorización rápida del Senado -48 horas- desde que el Presidente hace su solicitud, para la salida de las tropas en situaciones excepcionales y (e) la definición del concepto de tropa, comprendiendo por éste "a todo personal militar, armado o no, e independientemente de su número, organización o de la modalidad en que lo haga, que entre o salga del territorio nacional para el desempeño de actos de servicio".

"En lo sucesivo se dará lugar a una fase de estabilización, tras el retiro de las fuerzas que allí se encuentran operando y, en consecuencia, lo que devendrá será en primera instancia el desarrollo de Haití"

Posteriormente, centrándose específicamente en el caso de Haití, enumeró las distintas misiones de paz que allí han tenido lugar: el Grupo de Observadores de las Naciones Unidas para la Verificación de las Elecciones en Haití (ONUVEH) en 1990, la Misión Civil Internacional en Haití (MICIVIH) en 1993, la Misión de las Naciones Unidas en Haití (UNMIH) en el mismo año, la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSMIH), la Misión de Transición de las Naciones Unidas en Haití (UNTMIH) y la Misión de Policía Civil de las Naciones Unidas en Haití (MIPONUH) entre los años 1994-2001, y finalmente la Fuerza Multinacional Provisional en Haití (MIFH) resuelta por la resolución del Consejo de Seguridad N° 1529 el 29 de febrero de 2004. El expositor listó un sinfín de factores que caracterizan históricamente a Haití como razones de su fracaso en forma generalizada, entre los cuales sobresalen principalmente la extrema pobreza, el bajo nivel de infraestructura y acceso a servicios básicos, la baja expectativa de vida, el problema de las armas, la violación a los derechos humanos y el contexto político e institucional.

Las mismas problemáticas y constreñimientos han afectado la consecución de los propósitos de la MINUSTAH. En este sentido, la situación se vio agravada como consecuencia del lamentable del terremoto del 12 de enero de 2010 que desató el caos dentro de la crisis ya existente en el país –dejando 230.000 muertos y miles de heridos, 1,2 millones de desplazados y un gobierno colapsado-; lo cual significó, a su vez, un retroceso de casi diez años en los avances alcanzados hasta ese momento por la MINUSTAH.

En síntesis, Ramírez Coydán insistió en la complejidad de la situación que reviste el caso haitiano, implicando enormes gastos y esfuerzos logísticos para los países que participan significativamente de las operaciones de paz.

Haciendo un balance respecto a la proyección futura del trabajo de la MINUSTAH, el expositor sostuvo que en lo sucesivo se dará lugar a una fase de estabilización, tras el retiro de las fuerzas que allí se encuentran trabajando, y que, en consecuencia, lo que devendrá será en primera instancia el desarrollo de Haití comenzando por el establecimiento de las bases para el posterior fortalecimiento de las instituciones y la implantación de un verdadero estado de derecho.

Por último, en lo que concierne a las tendencias que se vislumbran en la evolución de las características de las OMPs, el Coronel sostuvo que a futuro se dará inevitablemente un aumento de éstas dada la creciente complejidad que presenta el escenario mundial.

Concluyendo, el expositor hizo referencia al caso de la Cruz del Sur, la fuerza de paz conjunta y combinada, integrada por medios terrestres, navales y aéreos, constituida por Argentina y Chile con propósitos de asistir en operaciones de mantenimiento de la paz y a disposición de las Naciones Unidas. Remarcó la importancia que comprende esta Fuerza de Paz Binacional, como demostración tangible de que dos países han logrado zanjar las diferencias del pasado y se han integrado, contribuyendo a la paz y estabilidad del mundo a partir de las ventajas comparativas que le significa a estos dos países encontrarse en una región de paz como lo es América Latina.

Para finalizar, el Gral. Julio Hang, Director del Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos del CARI, agradeció la presencia del Coronel Hernán Ramírez Coydán y destacó el gran trabajo que realizan las fuerzas chilenas en Haití, a la vez que se preguntó qué hubiese sido de Haití sin la misión, sobre todo al momento de sucederse el terremoto.

Hernán Ramírez CoydánCoronel de Artillería. Desde 2012 es Agregado de Defensa y Militar en la Embajada de Chile en Buenos Aires. Es Licenciado en Ciencias Militares por la Escuela Militar y Licenciado en Ciencias Logísticas por la Escuela Mayor de Chile. Además, es Magíster en Planificación Estratégica por la Academia de Guerra del Ejército, Magíster en Gestión Educacional por la Universidad Diego Portales y Magíster en Gestión Logística Estratégica por la Universidad Mayor (Chile)

Más información:

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