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La crisis financiera europea
Sesión académica a cargo de Philippe Marchessaux, CEO de BNP
Paribas Investment Partners |
Hay que
fortalecer la gobernabilidad, disciplinarse y restablecer la confianza
con los inversores
por Ramón González
Durante
una sesión académica en el Consejo Argentino para las Relaciones
Internacionales (CARI), Phillipe Marchessaux, CEO de BNP Paribas
Investment Partners, habló sobre la crisis financiera europea, sus
causas y efectos, y pronosticó que probablemente ningún país de la
eurozona entre en default, aunque el crecimiento se verá limitado en el
mediano plazo.
El Sr.
Marchessaux comenzó por notar una dicotomía creciente entre los países
avanzados y emergentes: "Si nos fijamos en el crecimiento y las finanzas
públicas de las economías maduras y las de rápido crecimiento, son
realmente muy distintas". A medida que las primeras reducen su
apalancamiento financiero, la economía mundial se está recuperando con
un crecimiento acelerado de Asia y de los países en desarrollo, y un
crecimiento moderado en América del Norte. Sin embargo, la eurozona
sigue siendo el más rezagado del G7: su tasa de crecimiento resultó muy
decepcionante en el primer trimestre y se prevé que la desaceleración
continuará en la segunda mitad del 2010. El sentimiento económico, que
se había recuperado después de su desplome en 2008, se ha vuelto otra
vez muy negativo.
Este
cambio es producto del aumento del riesgo soberano, un desarrollo
adicional a la crisis de la deuda que comenzó en 2008. El mercado ahora
está diciendo firmemente a los gobiernos de la eurozona: "hay que
fortalecer la gobernabilidad, disciplinarse, restablecer la confianza
con los inversores. Reducir el apalancamiento y tomar medidas coherentes
para coordinar políticas dentro de la eurozona".
En este
clima, Phillipe Marchessaux expresó su confianza en las medidas
adoptadas por los gobiernos europeos y las instituciones internacionales
aunque tal vez, admitió, éstas pueden haber sido tomadas un poco tarde.
Reconoció la persistencia de amplios márgenes de riesgo sobre la deuda y
la tensión en el mercado, pero cree que no estamos cercanos a ver una
réplica de la crisis sistemática del 2008. Estos puntos de vista
informaron su pronóstico: "desaceleración del crecimiento del PIB en los
próximos trimestres con continuas preocupaciones sobre la deuda pública.
Que los países de la eurozona necesitan disminuir esta deuda es obvio,
pero no es posible que puedan hacerlo rápidamente".
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"Hay que fortalecer la
gobernabilidad, disciplinarse, restablecer la confianza con los
inversores. Reducir el apalancamiento y tomar medidas coherentes
para coordinar políticas dentro de la eurozona" |
Como
conclusión dijo que "no creemos que la eurozona vaya a explotar". Detrás
de una moneda común hay un proyecto político más grande, no para
establecer los Estados Unidos de Europa, sino para garantizar la paz en
un continente previamente devastado por la guerra.
Aunque
la inflación sería una forma de aliviar la carga de la deuda, el Banco
Central de Europa (BCE) tiene un mandato claro y único de resistir la
inflación. Sin embargo, los problemas de la deuda tienen algunas
ventajas: "la buena noticia es que debido a esta crisis el euro está
cayendo frente al dólar, lo que ayuda a las exportaciones europeas
e, irónicamente, en especial a Alemania".
De todas formas, la conclusión del CEO del BNP fue que las finanzas de
los países emergentes continuarán teniendo mejores resultados en el
corto plazo que las de sus pares europeos y que el euro debería seguir
retrocediendo frente al dólar.
La
primera pregunta del auditorio fue sobre el tamaño de carga de la deuda
griega, expresando dudas sobre la capacidad de Grecia de devolver el
monto total y preguntando si un recorte del 50% de la valoración podría
haber sido mejor. Marchessaux dijo que él hubiera preferido esa
situación y todavía cree que una reestructuración de la deuda griega es
necesaria. Además, dijo que el problema de Grecia fue pequeño en
relación a la UE en su conjunto y que fue la lentitud en la gestión del
problema lo que le permitió escalar.
Con la
segunda pregunta, en primer lugar se trató de distinguir entre la causa
de la crisis en los EE.UU. y en Europa, y en segundo lugar se preguntó
sobre la sostenibilidad de una moneda común a través de países que
tienen situaciones económicas y políticas fiscales diferentes. Respecto
de lo primero, el orador comentó que hacer esa distinción es útil y
observó que los problemas que se originaron en los EE.UU. se propagaron
a otros países, y en ese proceso exacerbaron los problemas subyacentes
propios de esos países. En cuanto a la segunda parte, Marchessaux
reiteró la dimensión política del proyecto europeo, sin dejar de admitir
que la convergencia en política fiscal y producto económico, uno de los
objetivos establecidos al comienzo de la integración europea y parte de
lo que se buscaba con el establecimiento del euro, aún no se ha logrado.
La
siguiente consulta retomó el énfasis que Marchessaux puso en el aspecto
político para reflexionar sobre si la unidad pudo haberse erosionado
recientemente, en concreto, si los alemanes podrían ya no estar
dispuestos a pagar por el proyecto europeo. El economista estuvo de
acuerdo en que "hemos visto una fuerte presión de Alemania para aumentar
la disciplina",
pero presentó ese accionar como un deseo de no otorgar beneficios gratis
a los miembros menos virtuosos de la UE.
Además
de los problemas financieros de la UE, la siguiente pregunta expresó una
preocupación por la continua erosión de la competitividad europea. Se
comentó que las recientes dificultades pueden significar el fin de 10 a
15 excelentes años para el euro durante los cuales los países tuvieron
mercados internos en crecimiento, pero que ahora, a medida que el mundo
se reequilibra, el único claro ganador es Alemania y su crecimiento
impulsado por las exportaciones. La pregunta finalmente fue: con las
exportaciones europeas en general muy débiles, "¿cuán lejos podemos
llegar con el ajuste fiscal sin aumentar la competitividad?".
Marchessaux coincidió con este análisis y, aunque en el largo plazo es
optimista, no quiso ocultar la dificultad que los países europeos
enfrentarán para poder competir a nivel global. La actividad económica
se está alejando considerablemente del Euro hacia los lejanos occidente
y oriente. Pero todavía, "creemos en la eurozona",
dijo Phillipe Marchessaux, "pero tomará mucho tiempo y será difícil"
hasta que el crecimiento económico esté plenamente restablecido.
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"Que los países de la
eurozona necesitan disminuir su deuda es obvio, pero no es
posible que puedan hacerlo rápidamente" |
Dado
que el futuro está lleno de dificultades y que se tomarán más medidas de
austeridad, la siguiente pregunta estuvo dirigida a si tal vez el
sufrimiento para mantener a la UE sería demasiado y no valdría la pena.
Y si Alemania, como el único motor de crecimiento en el continente,
podría poner en peligro la recuperación de otros países con sus medidas
de austeridad recién adoptadas. La segunda parte de la pregunta fue si
esta crisis verá un cambio radical en la orientación del estado europeo
de un modelo de bienestar que ya no parece sostenible hacia una mayora
apertura del mercado y menos regulaciones. Marchessaux tomó esta parte
primero diciendo que el estado de bienestar superará la crisis, aunque
inevitablemente serán necesarios ajustes. En cuanto a la primera parte
del comentario, el director ejecutivo de BNP explicó el dilema de
Alemania: "si no se toman medidas, los países del euro seguirán siendo
objeto de ataques; si se toman las medidas, entonces los mercados van a
estar bien por un tiempo pero luego todo el mundo preguntará sobre el
crecimiento". Las medidas deberían ajustarse y aún se deben decidir los
niveles específicos de déficit, deuda e impuestos.
La
última pregunta fue sobre qué efecto podrían tener estos eventos en
Europa sobre el comercio con America Latina. El orador respondió que
esto dependerá en grande parte de los productos. En cuanto a los
instrumentos financieros, dijo que se está moviendo más hacia los
vehículos de alto rendimiento. En segundo lugar, en parte como respuesta
a los hechos en Europa pero también en otros lugares, está ocurriendo
una sobrevaloración de los países emergentes. En su opinión, desde una
perspectiva latinoamericana los que compran instrumentos marcados en
euros también deberían buscar un alto rendimiento, pero además, podrían
considerar la cobertura del riesgo de divisa, con la previsión de que el
Euro va a caer aún más frente al dólar. En términos de acciones,
Marchessaux dijo que elegiría empresas "que están expuestas al mundo
global y, en particular, a los países en desarrollo".
Adalberto
Rodríguez Giavanni cerró la discusión agradeciendo a Phillipe
Marchessaux por sus comentarios perspicaces. Si bien los mercados
europeos siguen estando bajo presión y medidas extraordinarias han sido
tomadas y son todavía necesarias, es favorable que varios europeos,
entre ellos el Sr. Marchessaux, hayan venido a explicar al CARI sus
puntos de vista sobre la crisis financiera en Europa, teniendo en cuenta
tanto sus esperanzas y optimismo como también el reconocimiento de las
dudas y trampas en el camino a la recuperación.
Philippe
Marchessaux, graduado del HEC School of Management, París (1985) y MA en
Filosofía de la Universidad de París IV - Sorbonne (1986). Comenzó a
trabajar para la Banque Nationale de Paris (BNP) en 1987 y a partir de
entonces ha ocupado una serie de posiciones dentro de las áreas de
gestión de cartera y desarrollo de negocios. En el año 2000 se le asignó
la responsabilidad de las actividades de multi-gerenciamiento de BNP
Paribas y en 2005 se convirtió en miembro del Comité Ejecutivo de
Gestión de Activos. En julio de 2009, Philippe Marchessaux fue designado
Chief Executive Officer de BNP Paribas Investment Partners.
Para más información:
-
Sovereign
Risks – Philippe Marchessaux (Presentación PPT)
- BNP
Paribas Investment Partners
http://www.bnpparibas-ip.fr/portal/ep/home.do
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