Una aproximación sociobiológica a la diplomacia científica en Latinoamérica

17 de agosto de 2016
Sesión académica a cargo del Sr. Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao, organizada por el Comité de Ciencia y Tecnología
Por Agustina Jabornisky

El Ministro de Ciencia y Tecnología inició su exposición afirmando que tomar conciencia sobre las características animales del ser humano lo llevó a desarrollar la práctica de la diplomacia científica como una alternativa pacífica en el área de resolución de conflictos sociales, pues nuestra forma de ver el mundo define nuestra forma de relacionarnos con otros individuos. Señaló que nuestro cerebro no ha cambiado mucho a lo largo de la historia y que los seres humanos seguimos teniendo impulsos básicos a los que está sujeto parte de nuestro comportamiento. Por lo tanto, consideró que es esencial comprender que no hay forma de entender las relaciones humanas, ni tampoco las internacionales, si no aceptamos y entendemos nuestras limitaciones, basadas en impulsos naturales tanto como en puntos de vista. En este sentido, resaltó la importancia de entender el comportamiento de los animales, cuya estructura social muchas veces ayuda a comprender las claves de la práctica política.

Barañao continuó su exposición haciendo referencia a la ciencia biológica. Indicó que nuestra superficie cerebral está directamente relacionada con el tamaño de las comunidades en las que vivimos; así, a mayor superficie, los seres vivos evolucionan y desarrollan herramientas (como el lenguaje) que les permiten ampliar su red de vínculos. Sin embargo, advirtió que la evolución de nuestro cerebro también nos ayuda a determinar con mayor facilidad quien no pertenece a esta red, por lo que la generación de rasgos comunes o estereotipos es una consecuencia natural de los seres vivos. Explicó que este rasgo, a su vez, genera un sentimiento de hostilidad al ser extraño y que, naturalmente, buscamos diferenciarnos lo más posible de otros grupos, comentó el expositor.

"Buscamos generar una nueva manera de vinculación, y a la vez, formar científicos con una mentalidad de mayor responsabilidad social"

Por otro lado, planteó que los científicos son una comunidad particular, que trasciende las fronteras y culturas grupales debido a que su visión del mundo se asemeja más a la de otros científicos que a la de un ciudadano común. Barañao afirmó que de esta manera nace la idea de diplomacia científica. Según el Ministro, la necesidad de crear mecanismos para una convivencia pacífica en una comunidad artificial encuentra en la ciencia una herramienta para establecer relaciones fluidas entre países y no limitada por conflictos de valores.

Finalmente, el orador se refirió a la situación actual de la diplomacia científica en el país y en la región. Manifestó que en la Argentina, particularmente, la búsqueda de diálogo y de colaboración científica de tipo interdisciplinario ha sido uno de los principales objetivos de su gestión en el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Agregó que, en América Latina, en general, esta visión es clave para desarrollar un mayor nivel de unión entre los países de la región. En este marco sostuvo que el surgimiento del CELFI (Centro Latinoamericano de Formación Interdisciplinaria) es un claro ejemplo en el que la idea de la "gran ciencia" no está basada en equipamiento, sino en creatividad y colaboración entre personas, lo que pone al científico en el centro de la escena. Dijo que desde el Ministerio se busca impulsar redes internas de diálogo científico-diplomático, que logren generar una nueva manera de vinculación en la comunidad científica latinoamericana. "Buscamos generar una nueva manera de vinculación y, a la vez, formar científicos con una mentalidad de mayor responsabilidad social", afirmó al finalizar su exposición.

Lino BarañaoDoctor en Ciencias Químicas por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Profesor Titular de Química Biológica en la misma Facultad. Fue investigador en el Max Planck Institute de Alemania y en la Universidad del Estado de Pensilvania. Es Investigador Principal del CONICET en el Instituto de Biología y Medicina Experimental. Tuvo relevante participación en el equipo que en agosto de 2002 logró el nacimiento de Pampa, la primera ternera clonada de Iberoamérica. Entre 2003 y 2007, fue Presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y a partir de 2007 es Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación

Más información:

Crónica: Cultura y Desarrollo Social
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