Reflexiones acerca del impacto de la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia referida a la separación del Archipiélago de Chagos en los procesos de descolonización

24 de julio de 2019

 

 
Sesión académica a cargo de Marcelo Kohen, Profesor del Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra, Suiza, organizada conjuntamente por el Instituto de Derecho Internacional y el Comité sobre la Cuestión Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur
Por Carla Barrios Barón

"La Argentina insistió en que la Corte debía responder ante el pedido de la opinión consultiva y que el proceso de descolonización no se había completado conforme al derecho"

El profesor Marcelo Kohen comenzó si presentación agradeciendo la invitación del CARI con el objetivo de aportar algunas reflexiones sobre el impacto de la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre la separación del archipiélago de Chagos de Mauricio; procedimiento consultivo en el que, en palabras suyas, tuvo el honor de participar como representante del país.

El archipiélago de Chagos formó parte de la colonia británica de las Islas Mauricio hasta que en 1965 –tres años antes de su independencia– el Reino Unido separó este Archipiélago del territorio de Mauricio para constituir el "Territorio Británico del Océano Indico". En 1968 el Reino Unido le otorgó la independencia a Mauricio pero sin el archipiélago de Chagos luego del acuerdo de "Lancaster House". Kohen pasó a revisar, entonces, las distintas estrategias adoptadas por la República de Mauricio con el objetivo de llevar la controversia a la CIJ. Una de las primeras iniciativas, explicó Kohen, fue la de llevar el caso por vía contenciosa. Sin embargo, a través de una reserva que impide resolver disputas con otros miembros de la Commonwealth y, luego, a través de la reserva ratione temporis, este objetivo se vio retardado. Frente a esta situación Mauricio, llevó el caso a un tribunal arbitral que declaró que la creación del área marina protegida había violado ciertas disposiciones de la CONVEMAR. No obstante, como éste no tiene jurisdicción en materia de soberanía territorial, Mauricio no obtuvo los resultados que esperaba. La cuestión también fue llevada a la Asamblea General de las Naciones Unidas -como también lo fue la cuestión Malvinas- en 1965, y se adoptó la resolución 2066. En ésta, la Asamblea General mencionó su inquietud por las medidas adoptadas por el Reino Unido, invitando a este país a no adoptar ninguna medida que pudiera desmembrar el territorio de Mauricio. Luego de dos resoluciones más, la Asamblea pasó muchos años hasta volver a tratar el tema, comentó Kohen.

"…muchos de los argumentos del Reino Unido para sostener su posición en el caso Chagos le son desfavorables en el caso Malvinas. Hay un reconocimiento de la importancia del utis posidetis y, de aplicarlo en la cuestión Malvinas, no cabe ninguna duda de que en 1810 las islas eran españolas y por lo tanto pasarían a formar parte del territorio argentino"

La Republica de Mauricio volvió a reivindicar el archipiélago a partir de 1980 y desde entonces, explicó el jurista, se fue librando una serie de enfrentamientos político-judiciales. Ante la negativa británica a negociar, Mauricio decidió dirigirse a la Asamblea y pedir una opinión consultiva, con las dos preguntas siguientes. En opinión de Kohen, los elementos determinantes fueron la expulsión de los habitantes de Chagos y el acuerdo con los Estados Unidos para la base militar en la Isla Diego García. Fue finalmente en 2017 cuando la Asamblea General adoptó la Resolución 71/292 en la que, pese a la resistencia británica, solicitó a la CIJ la opinión consultiva. El resultado de la votación fue 94 votos a favor, 15 en contra y 65 abstenciones.

De acuerdo con el experto, "La Argentina insistió en que la Corte debía responder ante el pedido de la opinión consultiva y que el proceso de descolonización no se había completado conforme al derecho". Muy pocos Estados apoyaron la posición británica, entre los cuales estaba Estados Unidos. El Reino Unido, explicó Kohen, argumentaba que al tratarse de una disputa de soberanía, esta no podría ser resuelta por vía consultiva. Insistió, además, en el acuerdo de Lancaster House, y cuestionaba la vigencia del reclamo. Otro argumento que utilizaban era el componente político -y no jurídico- de la descolonización, sosteniendo que en 1965 el derecho de libre determinación no era un derecho, sino que era tan solo un principio. La Corte rechazó esta posición y convino en que en 1965 el principio de libre determinación ya era un derecho, lo que Kohen consideró muy importante también para la cuestión Malvinas fundamentalmente en lo que respecta al reconocimiento de utis posidetis. En efecto, Kohen destacó que "…muchos de los argumentos del Reino Unido para sostener su posición en el caso Chagos le son desfavorables en el caso Malvinas".

"En el caso de Chagos es indudable que hay controversia de soberanía, pero esta disputa se enmarca en el contexto de la descolonización y la Asamblea General tiene competencia en esto por lo que la Corte debería responder"

Kohen sostuvo que en el caso de Chagos es indudable que hay controversia de soberanía, pero esta disputa se enmarca en el contexto de la descolonización y la Asamblea General tiene competencia en esto por lo que la Corte debería responder. La Argentina insistió mucho en el rol de la Asamblea General en el ámbito de la descolonización y, en este sentido, afirmó: "Insistimos también en el hecho de que el territorio de una colonia tiene una condición jurídica distinta y separada de la del Estado que la administra. Insistimos en que como la Asamblea General es la que decide cómo debe procederse la descolonización de un territorio, la resolución 2066, y las otras relativas a Mauricio, tenían carácter más allá de meras recomendaciones".

Respecto a la cuestión Malvinas, Kohen invitó a recordar que la Asamblea no se pronuncia desde hace 30 años, por lo que esta opinión consultiva también importa en este sentido: el hecho de que la Asamblea General no se haya pronunciado en todos estos años no es un obstáculo.

Para concluir su disertación, Kohen trató dos cuestiones: la importancia desde el punto de vista jurídico de la opinión consultiva para otros casos de descolonización y el impacto de la estrategia de Mauricio. Para esto, el jurista invitó a reflexionar sobre la relación entre integridad territorial y libre determinación. Kohen comentó que muchas veces, de forma errónea, se considera que el principio de integridad territorial prevalece sobre el principio de autodeterminación. En su opinión este tipo de formulaciones no es necesario ya que, por ejemplo, en el la cuestión Malvinas no es esto lo que sucede. Lo que sucede realmente es que la libre determinación no se aplica a los habitantes actuales de las islas Malvinas por lo que no hay un principio que prevalezca sobre otro.

"Mauricio logró colocar esta cuestión en el primer plano de la agenda internacional en un mundo convulsionado en el que logró obtener mayor apoyo de la comunidad internacional, además de preservar y mejorar sus condiciones jurídicas"

Para finalizar su presentación, el jurista se preguntó cuál era el impacto de la estrategia de Mauricio y, en última instancia, cuáles eran los logros obtenidos. Ante dichos interrogantes sostuvo que Mauricio logró colocar esta cuestión en el primer plano de la agenda internacional en un mundo convulsionado en el que logró obtener mayor apoyo de la comunidad internacional, además de preservar y mejorar sus condiciones jurídicas.

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