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El Bicentenario: ejes de la política exterior argentina
Sesión académica a cargo de Natalio Botana, Roberto Russell y
Carlos Pérez Llana y
presentación de los libros "Argentina 2010. Entre la
frustración y la esperanza", editado por Natalio Botana, y "Argentina
1910-2010. Balance del Siglo", editado por Roberto Russell, publicados
por Editorial Taurus |
por Federico Dall’Ongaro
El
doctor Adalberto Rodríguez Giavarini, presidente del CARI, dio inicio a
la sesión académica tras agradecer a los expositores por su presencia.
Además comentó que las tres personalidades allí presentes son parte
integral de la vida intelectual, social y política de la Argentina. En
el marco de las celebraciones por el segundo centenario, el objetivo
principal de la exposición fue realizar la presentación de dos libros de
importante producción. El primero de ellos, "Argentina 1910-2010,
balance del siglo" editado por Roberto Russell. El segundo, editado por
Natalio Botana, se denomina "Argentina 2010, entre la frustración y la
esperanza". El presidente de la esta institución destacó además que el
CARI -siguiendo la tradición de Carlos Muñiz- es un espacio en el que se
pueden encontrar miradas diversas y consensos posibles.
Luego de un fuerte pero respetuoso aplauso, el primero en hablar fue
Roberto Russell quien, además de su extenso desempeño académico y
profesional, es miembro del Consejo Argentino para las Relaciones
Internacionales. El disertante hizo mención a que el perfil del libro
bajo su edición es de corte histórico y su objetivo es hacer un balance
del desempeño de Argentina en diversos campos, entre los cuales se ubica
la política exterior.
"No es fácil realizar un balance critico de la política exterior
argentina de los últimos cien años", argumentó. Para ello, decidió
organizar su presentación en base a cuatro ejes que, a su vez, se
corresponden con cuatro verdades instaladas en el sentir colectivo de la
mayor parte de los argentinos. Luego de presentarlas, procedió a
criticarlas.
El
primero de los ejes se refiere al sentir de que Argentina ha estado
extraviada, o "a la deriva". El conferenciante rechaza rotundamente
dicha afirmación. "Esta idea resulta errónea ya que la mayoría de los
gobiernos tuvieron una idea muy definida en términos de su política
exterior", destacó. El catedrático expresó que, a pesar de no estar de
acuerdo, Argentina efectivamente ha perdido peso en el sistema
internacional y en la región". Sin embargo, el hecho de que no se haya
llegado a los objetivos planteados en un primer momento no es lo mismo
que afirmar que el país carece de una clara identidad internacional.
Pasando al segundo eje, el cual está íntimamente relacionado con el
anterior, se refiere a que Argentina es un país discontinuo. "No estoy
de acuerdo con la totalidad de la afirmación, sin embargo sí podemos
observar una marcada discontinuidad en los últimos veinte años de
historia", pronunció el disertante. Siguiendo su línea de argumentación,
podemos distinguir tres marcados ciclos en el acontecer de la política
exterior de nuestro país.
El
primero de ellos es un ciclo largo, que abarca el período que va desde
1880 a 1930. "Se caracteriza por ser un lapso en el que existió un
amplio nivel de consenso en la dirección de la política exterior",
estableció. Un segundo ciclo va desde la primera presidencia de Perón
hasta el gobierno de Alfonsín; se caracteriza por la presencia de
propuestas políticas con claros direccionamientos de la política
exterior. El tercer ciclo abarca desde la presidencia de Menem hasta el
año 2001, período que se caracterizó por el acontecimiento de una
rápida, activa y exagerada adaptación a la situación coyuntural del
sistema internacional, cuestionando a su vez el direccionamiento
político del segundo período. "El último período -el momento actual- no
podemos caracterizarlo como un ciclo", señaló el expositor.
El
tercero de los ejes propuestos hace referencia a la desmesura de las
clases dirigentes. En dicho sentido, para Roberto Russell ha existido
siempre una tendencia hacia aquella conducta. "A pesar de que considero
que la cultura política ha sido uno de los factores esenciales para la
explicación de la desmesura, también podemos encontrar otros", manifestó
el disertante. Entre ellos, podemos encontrar la ignorancia por parte de
los líderes políticos, la gran autonomía producto de la concentración
del poder en épocas de crisis, y la mediocridad generalizada de las
clases dirigentes.
Finalmente, el cuarto eje hace referencia a que Argentina se ha aislado
del mundo. El disertante acepta la afirmación, pero con ciertos reparos.
"Debemos diferenciar el concepto de aislacionismo -política explícita de
no participación- del de aislamiento -la acción de otros frente al
mundo". Para Russell Argentina sí ha sido aislada del mundo.
"Actualmente creo que se ha subordinado la política exterior a la
interna; además, podemos notar un cierto aislamiento por parte de los
actores del sistema internacional hacia Argentina".
Llegado el final de la presentación de su libro y tras un enfático
aplauso, Russell cedió el micrófono a Carlos Pérez Llana.
Luego de unas
breves palabras de agradecimiento hacia el presidente del CARI y el
público presente, el ex embajador argentino en Francia remarcó que el
capítulo de su autoría resulta un "ejercicio prospectivo y optimista".
El disertante
comenzó por destacar algunos puntos de importancia para el entendimiento
cabal de la política exterior de la Argentina.
En primer lugar,
para poder hablar del futuro de la política exterior de Argentina, Pérez
Llana sostiene que inicialmente debe tenerse un diagnóstico del
direccionamiento de la política internacional actual. En este sentido,
la clase política argentina ha compartido poco dicho diagnostico, y el
que actualmente impera resulta obsoleto ya que la estructura de poder
mundial tras la crisis económica de 2008 se está transformando.
En segundo lugar,
el autor establece que la presencia asiática alrededor del mundo ha sido
acelerada por la última crisis económica mundial. Sin embargo aclara que
no puede hablarse de "presencia asiática" como algo homogéneo; "Asia es
profundamente heterogénea", argumentó.
En tercer lugar,
Pérez llana hace referencia a que Europa se encuentra actualmente
dividida y que los liderazgos políticos de sus países manifiestan
debilidades. "El caso de Alemania resulta paradójico ya que es el único
país europeo que ha aprovechado la reactivación de la economía
internacional", remarcó.
Por último, y
asociado al segundo elemento antes mencionado, el disertante establece
que la reconfiguración de la estructura mundial posee la característica
de que el poder se encuentra profundamente fragmentado. "Soy de aquellos
que creen que estamos evolucionando hacia un mundo sin polos".
En cuanto al
análisis de la actual política exterior argentina, deben remarcarse tres
características estructurales del país, tanto históricas como actuales.
La primera de
ellas se refiere al aislamiento sufrido por Argentina en el período post
2001. Para el autor del capítulo, la agenda del mundo y de la Argentina
no coincidieron. "Si yo no entiendo lo que le pasa a los demás, me aíslo
y también me aíslan", remarcó tajantemente. Además, agregó que lo
mencionado anteriormente resulta parte de un problema estratégico y
cultural.
La segunda
característica hace referencia a la debilidad institucional de la que el
país fue producto.
La tercera se
refiere al actual período de irrelevancia por el que atraviesa la
política exterior de nuestro país.
Seguidamente, el
disertante formuló una serie de requisitos necesarios para la superación
de los elementos estructurales que resultan perjudiciales para el
desenvolvimiento de nuestra política exterior.
Como punto de
partida, "es necesario que haya coincidencia en los análisis de la
política internacional, una grilla de lectura común". Este elemento
resulta, según Pérez Llana, esencial para la formulación de políticas a
mediano y largo plazo. "La Argentina debe ser un país funcional,
ayudando a crear orden en el sistema internacional", soslayó.
Como segunda
instancia, es condición necesaria para el correcto funcionamiento de la
política exterior un buen régimen político. "La relación entre la
calidad de las instituciones democráticas y el funcionamiento de nuestra
política exterior es manifiesto".
Seguidamente,
Pérez Llana recalcó que la Argentina debe formar buenas alianzas. En
este sentido, según su criterio, la alianza con Venezuela debe ser
revisada.
Por último, dos
elementos adicionales deben ser tomados en cuenta para abordar la etapa
superadora. El primero de ellos implica que la argentina debe ser capaz
de asumir su modelo productivo. El segundo hace referencia al desarrollo
de una visión estratégica de largo plazo que permita salir de la actual
coyuntura, dado que "el gobierno actual va a dejar un estado con muy
poca capacidad de gestión", estableció.
Hacia el final de
esta sesión académica, Natalio Botana comenzó su disertación, elogiando
la filosofía de esta institución. "La agenda del CARI es la agenda
global y de las relaciones internacionales; la línea que separa los
asuntos nacionales de los internacionales es cada día mas difusa".
Para el emérito
catedrático, la Argentina de los últimos cien años y la venidera es
producto de un laboratorio social explosivo. "Es muy raro encontrar un
país que haya soportado en tan poco tiempo el proceso de migración
externa mas alto del mundo occidental", resaltó. La característica de
este proceso es que fue exitoso en un aspecto y en otro no. En primer
lugar, como país de inmigración, Argentina no tiene la dialéctica de
violencia étnica que otros países si poseen. Sin embargo, por otro lado,
la suma de inconsistencias y de crisis económicas nos ha legado una
sociedad dividida en tercios: uno moderno, dinámico e insertado; un
tercio perteneciente a la clase media dependiente del paternalismo del
estado; y por ultimo, un tercio que vive hoy en día la marginalidad que
antes no había sufrido.
Seguidamente,
Botana se pregunta sobre qué bases estamos mirando al futuro. Ante dicho
cuestionamiento, se responde: "sobre bases económicas". Para entender
dichas bases es necesario establecer tres pautas.
La primera de
ellas hace referencia al patrón productivo de la Argentina. Para el
disertante, en nuestro país todavía no existe un patrón productivo
orientado hacia el mundo. Las recuperaciones post crisis del país
siempre han sido más endógenas que exógenas.
La segunda pauta
hace referencia a la presencia de un disenso fiscal fundamental. "Si
consideramos que las democracias modernas se construyen sobre el
concepto de consenso fiscal, la Argentina va a los saltos", sostuvo con
humor. Esta problemática impide la resolución de un tema de trasfondo de
severa importancia: el carácter políticamente invertebrado del país.
Ello se refiere a que es un país fuerte democráticamente en términos
electorales y débil en términos institucionales. Dicha particularidad
impide el desarrollo de una política exterior estratégica y duradera.
La tercera y
última pauta consiste en el problema del federalismo. "La Argentina
funciona en términos fiscales como un país unitario; sin embargo, hay un
enérgico federalismo electoral, del cual surge la clase dirigente
política argentina. Esto se encuentra fuertemente asociado con la
construcción y configuración partidaria de la Argentina. "Debemos dar
cuenta del importante rol que los partidos políticos cumplen en la
sociedad", mantuvo Botana. En dicho sentido, resulta necesaria la
reconstrucción partidaria sobre bases fuertes y sólidas. Este tema está
relacionado con la cultura y la educación civil.
Para concluir su
disertación, el catedrático remarcó que una mirada crítica hacia el
futuro supone el trabajo presente, no solamente con las variables
económicas, sino también cívicas. "No hay peor pecado parta el futuro
que aplicar el pensamiento".
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