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Cómo reacciona Europa ante la falla del paradigma económico
Sesión académica a cargo de Moreno Bertoldi, Encargado de la
Unidad países del G20, FMI y G-Groups de la Dirección General
para Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea |
por Ramón González
Moreno
Bertoldi, Encargado de la Unidad Países del G20, el FMI, y el G-Groups
de la Direccion General para Asuntos Económicos y Financieros de la
Comisión Europea, participó de una sesión académica el 2 de julio en
CARI sobre la falla del paradigma económico europeo y el nuevo modelo de
crecimiento para el futuro. En la parte final de su intervención
discutió el contexto internacional y los retos que enfrenta Europa, como
el hecho que "no se puede desarrollar un nuevo modelo de crecimiento sin
tener en cuenta lo que sucede en el resto del mundo".
El
paradigma económico que dominó Europa y Occidente durante los últimos 30
años se caracteriza por seis puntos: la globalización, la desregulación,
la privatización, la competencia, la innovación y las finanzas. El
modelo ha variado entre los países, con los EE.UU. como probablemente su
representante más puro. La privatización ha sido más importante en los
ex países soviéticos del este de Europa, y el oeste de Europa siguió
incorporando una fuerte dimensión de bienestar social. Pero en general,
parecía ser el "paraíso encontrado" con la aceleración del crecimiento a
través de los años noventa y los primeros de este siglo y una
disminución de la desigualdad global. Sin embargo, hubo ganadores y
perdedores en este modelo, con los ganadores siendo las mujeres, las
economías emergentes y los ricos en las economías avanzadas y los
perdedores siendo los trabajadores de baja calificación en las economías
avanzadas, los países pobres y la protección del medio ambiente.
En los
Estados Unidos, mientras que el quintil superior de la población, y
sobre todo el porcentaje más rico, cosechó enormes recompensas por las
mejoras en la productividad de los últimos 20 años, el ingreso medio no
aumentó. En su lugar, apareció "un contrato social basado en la deuda"
que ofreció un aumento del consumo junto con la promesa de aumento de
capital en la propiedad como una alternativa al aumento de los ingresos.
Al final, sin embargo, "esto fue insostenible". El fin sin gloria de
este modelo vino por crecientes desequilibrios – un gran déficit de
cuenta corriente en los EE.UU. impulsado por el aumento del
endeudamiento de las familias y una política monetaria excesivamente
fácil, y, por el otro lado, importantes e insostenibles superávits de
cuenta corriente en algunas economías emergentes – junto con una
sobre-dependencia de mercados financieros mal regulados que estaban
desarrollando instrumentos financieros cada vez más complejos y tóxicos.
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"No se puede desarrollar un
nuevo modelo de crecimiento sin tener en cuenta lo que sucede en
el resto del mundo" |
El
modelo de crecimiento europeo no fue uniforme, pero tenía ciertas
características comunes. La estabilidad económica, baja inflación y
pequeños desequilibrios externos fueron rasgos compartidos. Mientras que
el crecimiento europeo ha sido reducido desde los años 90, esto es "en
parte debido al bajo crecimiento de la población. Si se compara el
crecimiento de Europa en términos per cápita al de los EE.UU., la
diferencia es muy pequeña". Además, los países europeos tienen
desigualdades significativamente menores que en los EE.UU.,
particularmente en los países escandinavos, mayores protecciones para el
medio ambiente y una mejor relación entre trabajo y ocio, o, en otras
palabras, sus poblaciones cuentan con más días de vacaciones. Los puntos
fuertes de Europa eran una industria sólida y resistente, sólidos
balances en la mayoría de los países, redes de infraestructura más
desarrolladas y un mejor y más barato sistema de salud que el de los
EE.UU. Las deficiencias, sin embargo, eran muchas: protecciones
laborales que redujeron la movilidad y como consecuencia, Europa no pudo
aprovechar la reactivación de la productividad en los EE.UU. durante los
años noventa; el aumento del costo del estado de bienestar y el rápido
envejecimiento de la población; desequilibrios por cuenta corriente;
caminos fiscales divergentes y la insuficiencia de la coordinación
económica.
Recientemente, los problemas han puesto a Europa y a la estructura de su
economía en crisis. Grecia e Irlanda están en camino de tener una deuda
que alcanzará el 250% de su PBI en 2020, mientras que otros países de la
periferia se encuentran en una posición mucho mejor. Si bien ha habido
una tendencia positiva de convergencia en la UE, con países de la
periferia disfrutando de un nivel de vida cada vez más alto y parecido
al de los países del centro del continente, la tendencia subyacente "se
realizó principalmente a través del auge de consumo pero sin el
fortalecimiento de la productividad". La falta de supervisión del
presupuesto en Grecia le permitía realizar informes incorrectos sobre su
deuda, un síntoma del problema más grande de la coordinación de
políticas. Por último, un sector financiero fragmentado e
insuficientemente regulado dejó a Europa en peligro de sufrir los
problemas subprime de los EE.UU. mientras que los bancos en Asia
y América Latina en gran parte escaparon ese daño.
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"En un mundo interdependiente
ningún modelo de crecimiento puede tener éxito en el
aislamiento" |
Moreno
Bertoldi procedió a describir algunas características del nuevo modelo
de crecimiento de Europa, el cual incluiría un crecimiento más
equilibrado, tanto a nivel interno como internacional, una mayor
regulación, menos desigualdades, y la idea de flexicurity – que
significa la conjugación del modelo de bienestar con un mercado laboral
más abierto. Ahora, sin embargo, la "casa está ardiendo y tenemos que
jugar el papel de los bomberos" contra los riesgos de la deuda soberana.
Pero cambios de política serán necesarios. Por un lado, debe haber un
retorno a una mayor disciplina presupuestaria y un fortalecimiento del
Pacto de Estabilidad y Crecimiento, el acuerdo de la UE que limita el
tamaño de déficit y deuda que los países puedan mantener. Aunque el
acuerdo ha sido criticado en algunos sectores por no ser lo
suficientemente sólido, la UE saldrá de esta crisis con una deuda muy
inferior a la de los EE.UU. y Japón. Una importante lección de los
fracasos durante la crisis económica es que la supervisión no tiene que
ver sólo con los excedentes del gobierno sino también con la composición
de la economía, la productividad de todos los sectores y el crecimiento.
Por ejemplo, España tuvo superávit presupuestario por años que fueron
logrados en el auge de la industria de la construcción. Sin embargo,
cuando se derrumbe el sector de la construcción que representa el 18%
del PBI, el gobierno tendrá problemas fiscales por bien que manejase el
resto de sus ingresos. En el futuro, "no podemos dejar que el punto de
vista fiscal oscurezca el resto de la economía," dijo el Sr. Bertoldi.
La
Comisión Europea ha publicado recientemente
los objetivos para Europa en el año 2020. Esa visión incluye un
aumento de la tasa de empleo de la población de 20 a 64 años de 69% a
75%, la dedicación del 3% del PBI a investigación y desarrollo, una
reducción de las emisiones de carbono al menos en un 20% respecto a los
niveles de 1990 y alcanzar que un 20% de la energía provenga de recursos
renovables. En combinación con la educación y la lucha contra la
pobreza, estas previsiones, según el funcionario de la Comisión Europea,
podrían aumentar el potencial de crecimiento del PBI a más de 2%.
Sin
embargo, "en un mundo interdependiente, ningún modelo de crecimiento
puede tener éxito en el aislamiento". La buena noticia es que la
recuperación económica global está dirigida por un nuevo crecimiento del
comercio, y "el crecimiento europeo tendrá que tener en cuenta el
desarrollo de las economías emergentes". Moreno Bertoldi aplaudió el
trabajo del G20 para la protección del libre comercio frente de los
instintos proteccionistas que una crisis podría disparar. Por último,
concluyó su presentación reiterando que el nuevo modelo europeo tardará
años en desarrollarse y sin duda será diferente de la visión que él
presentó, aunque confía en que contará con algunos de los rasgos que han
sido identificados.
En la
sesión de preguntas, aclaró dudas sobre el polémico ajuste fiscal
iniciado recientemente por la UE. Se trata de un error constante,
señaló, pero la situación fiscal de la UE en 2010 seguirá siendo
expansiva. Los ajustes en el año 2011 son relativamente leves y
representan menos del 0.5% del PBI. Aunque el ajuste fiscal debe empezar
a más tardar en 2011, en algunos países que enfrentan grandes desafíos
deben comenzar ahora, y es lo que la mayoría de ellos está haciendo.
Mientras que reconoce que la UE tiene problemas, rechaza la predicción
común en la prensa de que la Unión fracasará, creyendo que los factores
subyacentes a la zona de la UE – los beneficios de la moneda única y la
integración – son fuertes. A la luz de la reciente reunión del G20 y las
propuestas europeas para un impuesto bancario, el Sr. Bertoldi dio su
opinión personal de que un impuesto sobre las transacciones financieras
"requeriría un ejecutor mundial que no existe y corre el riesgo de
generar muchas distorsiones". Aunque en principio se podría prever un
apoyo a esta medida, cree que sus problemas técnicos son demasiado
grandes.
Antonio
Estrany y Gendre cerró la discusión, agradeciendo a Moreno Bertoldi por
su presentación y sus generosas y precisas respuestas a las preguntas
sobre un tema tan importante para la economía mundial y resaltó la
importancia de contar con un funcionario de la Comisión Europea que
pusiera tanto énfasis en el crecimiento del comercio como instrumento de
la recuperación, en especial en el momento en que se estaban llevando a
cabo las negociaciones comerciales entre la UE y el MERCOSUR.
Moreno
Bertoldi. Encargado de Unidad en la Dirección General de Asuntos
Económicos y Financieros, graduado en análisis y política económica de
la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Paris y en economía
y ciencias sociales de la Universidad Luigi Bocconi de Milán, inició su
carrera en la Comisión Europea como administrador en la Dirección
General de Coordinación para Políticas Estructurales y en la Dirección
General para Relaciones Exteriores. Fue investigador visitante en el
Instituto de Asuntos Monetarios Internacionales en Tokio, Japón y en la
Agencia de Planeamiento Económico en el Instituto de Investigación en
Economía de la misma ciudad. Se desempeñó como consejero para la
Delegación de la Comisión Europea en Japón y en la Delegación en Estados
Unidos como jefe de la sección política y económica y luego como
consejero en economía y finanzas. Antes de ocupar el puesto actual
dentro de la Dirección de Asuntos Económicos y Financieros trabajó como
economista senior de la Comisión Europea en Bruselas.
Para
más información:
-
Portal de la Comisión Europea
http://ec.europa.eu/index_es.htm
-
Informe de la Comisión Europea: "EUROPA 2020:
Una
Estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador"
http://ec.europa.eu/eu2020/pdf/COMPLET ES BARROSO - Europe 2020 - ES
version.pdf
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